Que Descarado

lunes, 17 de febrero de 2014

Es cuestión de amor

Ser una perra, autonombrarme como tal, ha sido una de mis actitudes en el año anterior; ser una perra significaba disfrutar cada hombre que pasara por mi vida sin preocuparme en lo más mínimo por mi imagen ante los demás; ser una perra significaba tener hoy un hombre o dos y mañana otros distintos; ser una perra significaba ocultar mis sentimientos de cualquier persona y ser visto como alguien que sólo piensa en sexo, lo que no era algo del todo equivocado, pienso en sexo y mucho, es uno de los enfoques de mis ojos; veo un hombre y enseguida estoy pensar sobre como tendrá la verga, que tan dura se le pondrá; ser una perra significaba ver a cualquier hombre que apareciera dentro de mi campo visual, sin importar la distancia y detallarlo pensando en lo rico que sería tener un momento de placer con él; ser una perra significaba eliminar todo sentimiento de cariño y entrega, cambiandolos por pensamientos lujuriosos y/o de orgullo, teniendo un enfoque de lo que soy.
¿Que soy? Te habrás preguntado, tan sólo soy un muchacho de 31años que tan sólo se siente bello cuando alguien se lo dice; tan sólo se siente seguro cuando está protegiendose de sentir, alguien que aunque tiene ojos verdes y se la pasa diciendo a todo el mundo, espera que los demás sean quienes le digan lo bonitos que son; soy alguien que odia escuchar su voz a pesar que los demás siempre digan que tengo una voz bonita incluso sensual; soy alguien que no está conforme con los pocos centímetros de su verga aunque haya visto, probado y gustado de otras más pequeñas; soy alguien que se desborona viendo otros hombres y sin importar como sean físicamente siempre piensa que no es tan guapo como los demás, que aunque ha culeado con tipos muy bellos y ha tenido novios envidiables, todavía se pregunta sobre su belleza exterior.
¿Que hay para decir de mi belleza interior? Bueno es de las tantas cosas que sigo sin entender de mi relación con los demás, muchos me dicen que soy una persona de sentimientos muy bonitos, que soy tierno, consentidor, amable, decente, noble y tanta palabreria que yo no creo; cada vez que estoy con alguien pienso en sus defectos e incluso pienso sobre el momento que se va a callar y me va a escuchar. Me siento egoísta, prepotente, orgulloso, soberbio, interesado, creído, alguien que cuando hace algo por los demás piensa en como eso podría hacer que gane un poco de amor de los demás, soy alguien que cuando hace algo bueno con el corazón lo daña totalmente con sus impulsos, sí soy un impulsivo de mierda que por lo infantil e inmaduro que soy daño todo pensamiento bonito de los demás hacia mi. Le he hecho daño a personas que he querido mucho y he amado; un daño que no sé ellos que tan consientes sean de ello.
Desearía poderme mantener fuerte gracias sólo a mi, no querer tirar la toalla y rendirme, no pensar que estoy demasiado viejo para vivir, deseo con todo mi corazón poder amar de forma pura, pero sé que es sumamente importante tener amor propio antes de poder amar a alguien más.

lunes, 10 de febrero de 2014

Odio amarte

Y me duele el corazón pensando que él puede estar por ahí tan sólo preocupado por su viaje y no me extrañe lo suficiente como para llamarme y pedirme disculpas, pero me doy cuenta que no tiene necesidad de hacerlo, ya que según su opinión yo iba a ser su cómplice y "0 rollos, 0 compliques, 0 reclamos, 0 enamoramientos". Pero yo no la tuve clara y resulté enrollado y me compliqué la vida enamorandome de alguien que es un egoísta y sólo me tenía para acompañarlo y darle ánimos cuando las cosas en su vida se complicaran. Me dolía cada vez que era fin de semana porque el seguía con el plan de hacer orgias o por lo menos asistir a alguna y yo seguía reclamandole por cualquier cosa que haya pasado o dicho en ellas, buscando alguna forma de alejarme y no enamorarme, pero no pude, tan sólo hasta ahora llevo más días sin hablarle ni buscarlo pero eso sí extrañandolo mucho, deseando ver esa sonrisa que me cautivaba cada vez que yo llegaba a su casa y me abría la puerta ó esa voz de niño consentido que me fastidiaba y me enamoraba ó cuando me pedía tontamente que le hiciera "arrumacos", era tan consentido y yo tan fascinado consintiendolo.
Odio con todo el amor que le tengo pensar así en el, y no ser capaz de hablar de él sin sentir ese sentimiento tan fuerte que creció en mi corazón.

lunes, 28 de octubre de 2013

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domingo, 23 de diciembre de 2012

Pasion por el futbol


Era la fecha de un partido de la selección Colombia en eliminatorias para el mundial, Camilo como siempre preparado para verlo en su casa, su novia lo dejaba solo a ella no le gustaba el fútbol  a mí tampoco pero me encantaba pasar tiempo con él, ya lo había acompañado no solo a ver fútbol sino también lo acompañaba cuando tenía algún partido por jugar, aunque me tocara aguantarme todas esas palabrotas que decían cuando jugaban, y hacerme pasar por heterosexual cada vez, sacando una excusa diferente para no jugar con ellos, hacerme el que iba a verlos jugar por desparche, no porque me interesara verles las piernas o el culo paradito y delicioso que tenía más de uno. Algunas de las novias, iba de vez en cuando, a algunas si les gustaba el fútbol y se vestían también con los uniformes de los respectivos equipos, muchas se veían sexys; cuando iba la novia de Camilo, ella era de las más bonitas, y le tocaba verse muy bien ante las demás, pues más de una le tenía ganas a Camilo, todas ellas sin pensar si quiera con quien era que más se divertía y celebraba los partidos que tenía. En esta oportunidad ella no había querido acompañarnos, dijo que prefería visitar a la familia o  irse de compras; yo encantado que ella no estuviese, porque así podría tener una tarde de fútbol como me gustaban.
El partido comenzó, como era de esperarse al principio todo era lento y no pasaba nada emocionante, al principio le puse un poco de atención al partido, pero como me sucedía siempre que tenía ese tipo de plan, yo resultaba poniéndole más atención a la entrepierna de su jean, a la que siempre llevaba su mano cuando pasaba algo que a él le causaba emoción, yo me confundía, porque cuando le ponía un poco de atención al partido, las faltas que se cobraban con barrera, me causaban mucho morbo, y no sabía que era más interesante de ver, si una barrera de jugadores deliciosos agarrando sede de la cintura o protegiéndose el paquete; o, ver a Camilo haciendo esos mismos gestos como si el balón fuese a saltar de la pantalla. El partido avanzó en medio de algunos acercamientos de ambos equipos, que para mí dicha provocaban que  algo creciera en el pantalón de Camilo, y eso era algo que a mí me encantaba ver y sentir,  y ya pronto estaría por cumplirse los 45 minutos del primer tiempo, y ese receso, era una oportunidad perfecta para dejar fluir toda esa pasión del fútbol.

El árbitro central hizo sonar el silbato, anunciando la culminación del primer tiempo; un partido que hasta el momento el marcador se mantenía 0-0, ese silbato también era una señal para Camilo y para mí, ya conocíamos la rutina y sabíamos que hacer en ese instante, él volteaba a verme, se acercaba a besarme mientras se desabrochaba su pantalón y lo bajábamos hasta las rodillas, o a veces él se bajaba el pantalón y yo lo ayudaba con el bóxer, para ver como su verga se erguía de forma automática, mostrando su imponencia y deseos de ser lubricada; en esto yo ya me estaba preparando y tenía bastante saliva en mi boca, que me dejaba el beso que nos habíamos dado segundos antes, dirigía mi boca hasta su verga, abrazándola con mis labios totalmente y comenzar a chuparla desde la raíz hasta la punta; mientras me ponía a sus pies arrodillándome, estando más cómodo para tragarla toda de un solo bocado, esa verga me encantaba, y la chupé, lamí, mamé, me atragante con ella, no podía dejar de hacerlo esa verga era de exquisita proporción, con unas venas a las que parecía no caberle una gota más de sangre por ellas. Yo recorría esas venas con mi lengua, mientras que con mis labios disfrutaba cada uno de sus centímetros, de arriba a abajo y viceversa, chupándola de la forma que según Camilo ninguna de sus novias lo hacía.
Me agarre de sus muslos mientras él me tomaba de la cabeza, para que yo no dejase de mamarla, yo con más fuerza seguía mi consumo de verga, lubricándola con mi saliva, chupando sin cesar, intentando con mis labios y lengua llegar hasta sus huevas, que eran las únicas que me tentaban a sacar ese tetero de boca.
La tome por la mano, para masturbarla un poco mientras me deslizaba por sus huevos, lamiéndolos y saboreándolos, ellos se adueñaron de mi lengua y boca por un buen momento, y su verga de una de mis manos, dejándome la otra libre para acariciar sus piernas y nalgas de futbolista que tanto me gustan,  que incluso cuando Camilo tiene pantalón o sudadera provoca perderse en su entrepierna disfrutando todo lo que tiene ese gran paquete. Ya al momento de calcular que el receso se acabaría y empezaría el segundo tiempo del partido, volví con mi boca  a atragantarme de esa verga, ahora chupándola con mas ímpetu, queriendo obtener de ese manantial el fruto de lechita caliente que tanto me gusta, el ritmo de la mamada lo volví más acorde a lo que yo quería conseguir, obviamente que Camilo también quería lo mismo y se dejaba complacer totalmente, y me tomaba de los hombros para mostrarme su satisfacción y también para que al momento justo apretármelos y yo darme cuenta que era el momento de mi recompensa y disminuir la velocidad para disfrutar con mi lengua como su leche fluía con tal fuerza por los respectivos conductos en la verga y me inundaban la boca de  su semen calientico y espeso que saboreaba como el mejor manjar, sin dejar desperdiciar ni una sola gota, no retiraba mi boca hasta sentir que ya no estaba fluyendo más su semen, luego si sacaba esa verga de mi boca y limpiaba con mi lengua cualquier residuo de saliva y esas ultimas gotas que escurren al final.
Él se levantó, fue por unas cervezas, pero antes de tomarlas me dio un gran beso, siempre le gustaba sentir el sabor de su semen en mi boca después de una buena mamada; luego destapaba las cervezas, tomaba un buen trago y se acomodaba para el segundo tiempo, esta vez el jean ya le estorbaba así que se quedó con la pantaloneta del mismo uniforme que tenía la selección en ese día. Sonó el silbato anunciando el comienzo de la otra mitad del partido, lo que haría que Camilo volviera a concentrarse en el fútbol, yo por mi parte aunque no me interesaba quienes ganaran y como, si me beneficiaba de un buen resultado. No faltó mucho para que Colombia hiciera el primer gol, aunque preciso en ese instante yo estaba distraído mirando los vellos de sus piernas, y pues claro me asustó cuando saltó gritando el gol, y cantándolo a todo pulmón, le compartí su alegría interesándome en como fue el gol; él ya sabía que yo a veces me distraía morboseandolo y no le importaba, simplemente cuando yo me mostraba interesado pues me explicaba, y me metía en el cuento del fútbol; la alegría del triunfo momentáneo estaba dando sus beneficios ya que a mí me abrazaba y me llenaba de besos.
Seguimos tomando más cerveza y mirando el partido, pues ahora el otro equipo estaba atacando con mayor fuerza, lo que me produjo un mayor interés en el partido, estaba viendo un partido con emoción y buen fútbol y no lo que nos tenía acostumbrado los antiguos partidos de Colombia, mucho toque y nada de nada; a mí me encantaba cuando los partidos iban bien porque mi recompensa al final era súper. Faltando 10 minutos para finalizar el partido, Colombia metió otro gol, esta celebración ya no me cogía desprevenido ahora yo también lo celebraba, claro sin dejar de pensar en que ya faltaba poco para acabarse el partido, Falcao me estaba dando una tarde de fútbol como me gustaban, y que tanto esperaba desde que Camilo me pidió que lo acompañara.
El partido terminó 3-0, la emoción de la victoria sobresalía de aquella pantaloneta azul, yo no podía esperar más mi trofeo, Camilo se levantó y se arrodilló frente a mi sobre el sofá en el que estábamos sentados, dejando su paquete frente a mi cara, se quitó la camiseta y como sabia lo mucho que a mí me gustaba su torso, me tomó de las manos y las llevó hasta su pecho, yo de inmediato lo acaricié, mientras el me quitaba mi camiseta y se agachó para besarme mientras nos acabábamos de desnudar, al terminar de hacerlo, me levantó y me alzó para que yo me abrazara de su cuello y de su cintura con mis piernas, me llevó hasta un sillón, donde dejo reposar mi espalda, estirando mis piernas formando una gran V, acercó ahora su verga  tanteando con ella el culo donde iba a entrar, me escupió mientras veía como me dilataba y miraba excitado como mi culo le decía que sería bien venido, se acomodó mejor para ahora si penetrarme en forma lenta disfrutando de ese caluroso hogar para su verga, una vez que sintió que la había metido toda, me volvió a alzar, asegurándose de tener el control absoluto sobre mí, posición que me encantaba ya que me mostraba la fuerza de mi pareja, Camilo se movía bastante bien cuando me alzaba y si se cansaba de la posición volvía a poner mi espalda sobre algún mueble y así concentraba toda su fuerza en darme verga, en este día me mantuvo un buen rato en V, mientras que me besaba las piernas, su cara denotaba la alegría del triunfo de Colombia y aunque no era ninguna final de copa, yo estaba recibiendo toda la gloria, sacó su verga un momento tan solo para darme la vuelta y arrodillarme sobre el sillón poniéndome en cuatro y penetrándome de nuevo, esta vez no con deleite, ahora era con total arrechera, esa verga que me empujaba con tal fuerza que si el sillón no estuviese contra la pared, seguro se hubiese volteado. Cuando me tenía en esta posición sacaba su verga en algunos momentos para darme merecidos latigazos con ella, los cuales me encantaban, me hacían sentir lo dominado que estaba ante esta delicia de miembro. Me dio verga sin piedad haciéndome gemir de placer. Ya cuando tenía ganas de venirse me acostó sobre el sofá, sentándose sobre mis muslos, masturbándose con una mano y con la otra masturbándome, esto hacia que yo me viniera mas rápido, me encantaba la mano que me daba; me vine con mucha fuerza; al verme venir él lo hizo también, con la misma fuerza que lo había hecho en mi boca, su semen ahora se derramaba sobre mi cara, mi cuello y mi pecho, sus últimas góticas fluyeron sobre mi ombligo.
Camilo se levantó, buscó algo para limpiarme, nos vestimos y salimos a encontrarnos con su novia que nos estaba esperando en el centro comercial.



miércoles, 18 de julio de 2012

Detonante


Para el sábado 19 de julio, Wilson quería hacer una reunión en el apartamento y tomar un poco con sus compañeros de trabajo, entre los que estaban, Sandra, su prima, Rosa, una manicurista y otros de los empleados de la peluquería. Yo sabía que iban a tomar mucho y escuchar música, aunque no era de mi total agrado ese tipo de reuniones, pues se ponían a hablar de cuestiones de la peluquería, del trabajo que habían tenido en esa semana, o bueno Wilson se ponía a hablar de sus proyectos y sus historias de vida, que generalmente eran las mismas, y lo mas harto para mi era que la música que les gustaba escuchar era vallenato, merengue y salsa, que son los ritmos que menos me gustan, una de las grandes razones por las que no me gustan, es porque no sé bailarlos. Llegó la hora de la reunión, llegaron los invitados, el trago estaba listo, muchos me conocían porque yo era el encargado de llevar la contabilidad de la peluquería, y como el novio de Wilson le ayudaba mucho con el apartamento y también en el trabajo, aunque él a ratos intentó aparentar que éramos tan solo amigos sus compañeros sabían desde hace rato quien era yo, en especial su prima que era su alcahueta y Rosa que era una gran amiga para mi. Wilson como siempre los saludaba y hablaba con ellos, haciéndose ver siempre como alguien que es un gran líder y no un jefe, pero no pasaba de verse como alguien que simplemente quería mantener la imagen de ser superior ante sus empleados. Comenzamos a tomar mucho ron con Coca-Cola, era la combinación que a la mayoría nos agradaba y pues la preferida del jefe, así que nadie mas iba a decir algo por que solo había esa opción, y pues como eran bien tacaños los empleados, pues tomaban lo que les dieran así no tenían que ponerse a traer mas trago por su cuenta, algo típico de ellos era que les gustaba tomar sin gastar un peso de su bolsillo.

La reunión avanzó en medio de mucho trago y música, aunque no todos estaban tan alegres, yo disimulaba mucho mi aburrimiento, lo único rico de la noche era tomar, y como la música no me gustaba ni sabía bailarla, prefería quedarme sentado hablando con el que tuviera mas confianza. Al rato Wilson me dijo que vendría un ex, un muchacho que había conocido un años atrás, estaba de viaje y había llegado ese día a la ciudad, vivía bastante cerca y se hablaron para que viniera a la reunión; a mi no me gustó mucho la idea, aunque no se lo hice saber, solo disimulé y le dije que no había problema, algo bueno era que tenía la oportunidad de conocerle a otro ex, esperando que con este me dejara una mejor impresión que el otro ex que le conocía. Gustavo, como se llamaba el chico, llegó al momento que Wilson me contó la noticia, era muy lindo, parecía de buen cuerpo, una cola que provocaba cositas, joven de 19 años, muy tierno, y muchas otras cosas que comencé a comparar enseguida conmigo. También pude darme cuenta que a Wilson le gustaban mucho los muchachos jóvenes, recién salidos del cascarón, a el chico lo había conocido de 18 años pero su otro ex se lo había espantado, a mi me había conocido de 20 años y pues a pesar de todas las cosas que había hecho ese ex para que yo me alejara, yo seguía firme con Wilson, llevábamos 9 meses de relación, de los cuales 3 meses llevábamos conviviendo. Aunque mi relación estaba fuerte y Wilson me quería mucho, yo no pude evitar seguir comparándome o mejor dicho sentirme muy poca cosa al lado de ese chico, yo no me sentía lindo y a él lo veía muy lindo, yo no estaba estudiando en una universidad y él ya estaba acabando su carrera, yo aunque trabajaba para Wilson no estaba en la mejor posición económica y él parecía que estaba súper estable económicamente, en fin yo buscaba cualquier detalle para compararme y siempre salía perdiendo. Mientras lo detallaba aprovechaba para tomar mas, manteniéndome un poco alejado de la conversación que tenía Él y Wilson, yo hablaba con Rosa que me decía que aprovechara la noche, y que no me preocupara por Gustavo que yo era el novio de Wilson y pues si estaba conmigo era por algo, que yo era mas bonito que ese muchacho, y que tenía muchas cosas que a él le faltaban, cosas que a mi me entraban por un oído y me salían por el otro, también ella intentaba sacarme a bailar, no quería que me quedara sentado todo el tiempo, sabía q1ue si lo hacía el trago me iba a coger duro, después de muchos intentos por fin lo consiguió, salí a bailar un merengue bien suavecito sin tanto complique para bailar, no sé si porque yo ya había tomado mucho o porque estaba cansado de que me rogaran para bailar.

Algunos de los empleados ya se estaban yendo para sus casas, lo que hizo que Wilson estuviese con los de su total confianza, eso hizo que ahora me sacara a mi a bailar un vallenato que me había dedicado desde hace meses, esta vez no me hice del rogar, no podía desairar a mi novio delante de un ex de él, eso me haría quedar muy mal, yo prefería hacer el oso bailando un vallenato, que quedar como un aburrido ante su ex, aunque creo que eso ya lo había conseguido desde que nos presentaron, pues no baile sino con Rosa unas pocas veces; con Wilson bailamos y hablamos, me decía que le alegraba que yo no me incomodara por la presencia de Gustavo, yo tan solo fingía la sonrisa y hacía que no pasaba nada, cuando por dentro yo estaba que me mordía de la rabia de ver que ese chico era mejor que yo en muchos aspectos. Acabamos de bailar y me senté mientras que Wilson sacaba a bailar a su prima; momento que aprovechó Gustavo para acercarse y hablar conmigo, me habló de lo mismo que Wilson, esperando que yo no estuviese molesto por que él estuviera en esa fiesta, yo le sonreí y le dije que no pasaba nada, hablamos de otras cosas, de la música tan harta que estaba para mi, tomábamos mas trago, en fin yo ya estaba tranquilo, sentía que podía disimular mejor lo que estaba sintiendo durante el transcurso de esa reunión.

Se iba haciendo mas tarde y marido, o lo que fuese, de Sandra, le comenzó a dar sueño y como ella no tenía ganas de irse para su casa, que era a pocos metros de donde estábamos, le dijo que se acostara un momento en un sofá-cama que teníamos en la habitación, cosa que Wilson autorizó previamente, pues estaba muy contento echando chistes malos con ella. Rosa, Gustavo y yo hablando aparte, Rosa me ayudaba haciendo conversación sobre su vida y todo eso, y cada cosa que yo escuchaba que había hecho él, estaba haciendo y/o tenía planes de hacer, me hacía sentir peor, pues en ningún momento dejé de compararme; mi excusa en muchas ocasiones de la conversación para evadir ciertos temas era ir a servir mas trago o la típica de tener que ir a orinar. Llego el momento que Gustavo dijo que se iba ya para la casa, ya era como la 1 de la mañana y pues aunque estaba cerca a su casa, no quería demorarse mas, muy amablemente Wilson se ofreció a acompañarlo, a mi no me parecía buena idea, pero no iba a decir nada, así que me despedí muy cortésmente deseándole una feliz noche y pues que en todo le fuera bien.

Cuando ellos salieron del apartamento, yo entré al baño para mojarme la cara y luego me quedé en la sala un momento intentando hablar con Rosa, por que no podía dejar de pensar que los había dejado solos, y que ese chico era mas bello que yo, pero entonces comencé a sentir que no debía dejarlos solos, así que me levanté, salí del apartamento, fui hasta la puerta del edificio donde vería si estaban cerca o no, ya cuando estaba afuera miré para ambos lados de la calle, volví a mirar para un sitio que me llamo la atención, reconocí a Wilson caminando al lado de Gustavo, estaban cruzando una avenida, ya iban lejos pero alcancé a darme cuenta en el instante en el cual Wilson abrazaba a Gustavo, los celos fueron enormes en ese momento, no quise ver mas, entre llorando al edificio, Rosa me estaba esperando en la puerta del apartamento y apenas me vio llorando me consoló, ella sabía que yo me sentía mal por la presencia de Gustavo, le dije que me acompañara que no quería estar solo, no me sentía bien, me sentía muy defraudado, me sentía engañado por la persona que yo amaba, sentía que todo lo que él me decía, que me quería y mi que me amaba, que yo era lo mejor en su vida, eran solo mentiras. Wilson no tardó en llegar, al verme llorando me preguntó que me pasaba, yo no le hablé amablemente, le decía que si para él era mas importante ese muchachito que se quedara con él, pero que no tenía que hacerme eso, que yo me había entregado totalmente a él. Rosa tan solo trataba de calmarme, yo estaba histérico, pero Wilson le dijo a ella que se fuera y que me dejara solo, que tan solo era una pataleta ya que yo había tomado mucho y estaba mas que cogido por el alcohol; ella le hizo caso y se fue, en ese momento yo me desesperé, no quería estar solo, no quería que me quitaran a la única persona que si quería estar conmigo esa noche. Hubo un momento en que vi como Wilson despedía a Rosa cerrando la puerta del apartamento, sentía como me quitaban a la única persona que podía estar conmigo en ese momento, yo no quería quedarme solo, o bueno, no solo con Wilson, él se me acercaba me calmaba diciéndome que todo era una confusión, que me acostara a dormir y que después que se me pasara la borrachera hablaríamos y aclararíamos lo que había pasado; yo lo rechacé, le dije que me dejara solo, que no quería estar cerca que él, él se cansó de todo y se fue para la habitación, dejándome solo en la sala.

Estuve acurrucado en el tapete, otro rato sentado en algún sillón, tomando el poquito de ron que quedaba; estaba triste, pensando en lo solo que me encontraba, enseguida volaron hacia mi imágenes de mi vida en los cuales la soledad era la gran protagonista, recordaba como en tantos momentos importantes para mi, tuve que estar solo porque mis padres estaban muy ocupados trabajando, que tuve pocos amigos porque me sentía muy extraño en el mundo de ellos, y que a pesar que había tenido buenos amigos, siempre se habían ido de mi lado; pensaba que aun en la iglesia cristiana había tenido muchos momentos de soledad, mientras recordaba todo eso pensaba que ahora mi novio me dejaba solo, mi novio me había quitado a mi mejor amiga y también era otra persona que en los momentos que mas necesitaba de alguien , no estaba. Mi cabeza comenzó a llenarse de soledad, ahora era algo mas aparte del complejo de inferioridad que tuve toda la noche con respecto a Gustavo, complejo que en la soledad se fue incrementando, ahora eran imágenes de mi niñez y adolescencia en las que me sentía inferior a los pocos amigos que tenía, a mis compañeros de la escuela y del colegio. En cuestión de segundos pasaban mil imágenes por mi cabeza, yo intentaba controlarlas pensando en Jesús y sus enseñanzas, yo había entrado a la iglesia cristiana un día después de conocer a Wilson, ya sabía mucho de la biblia pero no encontraba algo que diera alivio a mi soledad, y los pensamientos de soledad, de inferioridad, de patito feo, de no ser alguien a quien pudieran amar, estaban rodeándome, encerrándome en una esfera de sombras, y aunque yo podía ver perfectamente lo que había a mi alrededor, pues la luz de la sala la mantenía prendida, veía los vasos de tragos, las colillas de cigarrillos que había fumado Sandra y algunos de los empleados de la peluquería, yo me sentía totalmente rodeado por sombras que me lanzaban pensamientos de soledad, otras me lanzaban mas pensamientos diciéndome que yo no podía ser alguien en la vida, otras que me decían que a mi nadie me quería; todos estos pensamientos llegaban con las mismas voces e imágenes exactas de las personas que muchas veces me hicieron sentir mal, amigos y familia, muchos en algún momento me habían hecho sentir lo peor de este mundo y ahora estaban volviendo a hacerlo.

A pesar de todo el trago que había tomado no sentía sueño pero mi cuerpo se estaba adormeciendo, me sentía totalmente lucido pensando y recordando tantas cosas, pidiendo a Jesús que viniera y me rescatara de las sombras, o a mi Papi que me protegiera como un ángel de la guarda, ya que él había muerto días después de haber conocido a Wilson, pero nadie venía en mi auxilio, yo tenia que tomar fuerzas por mi solo, aun en un momento así tenía que estar solo, tenía que luchar contra mis propias sombras solo, pues me llené de valor, me levante de la sala, le dije “no mas” a las sombras, “no voy a permitir que me sigan haciendo sentir mal”, esta es mi vida y yo decido que soy y que no, entonces fui para la cocina, tomé un cuchillo, el mas grande, y lo empuñe contra mi muñeca izquierda, las lagrimas se me salían al ver que estaba tomando el valor por fin para hacer lo tanto había anhelado años atrás, yo no quería hacerlo pero tampoco quería detenerme, entonces esas mismas sombras que me estaban haciendo sentir solo, feo, inferior a todos los demás y nada amado, comenzaron a enviarme imágenes de tantas veces que desee la muerte, cuantas veces quise tener el valor para quitarme la vida. Yo tenia mi vista enfocada tan solo en una cosa, el cuchillo sobre mi muñeca; mientras que recordaba tanas cosas apreté mas el cuchillo y comencé a cortarme, sentía algo de dolor, el alcohol estaba haciendo su parte como analgésico, aunque era algo que no quería hacer lo estaba haciendo y no me iba a detener, seguía pensando en Jesús y tan solo le pedía perdón, le decía que esperaba que me recibiera al otro lado, que aunque yo supiera que no estaba bien lo que estaba haciendo me perdonara, que no me iba a detener, eso era lo que yo necesitaba, mi alma necesitaba ese descanso, le pedía a mi Papi que me ayudara a pasar a mejor vida, que me cuidara en todo momento, que si él me estaba viendo que por favor no me dejara solo. La sangre comenzó a gotear, para mi era increíble ver mi sangre de esta forma, pero ni aun eso me hacía retroceder, ya también me dolía un poco mas, me ardía, y yo seguía con mi mente pensando en Jesús y diciéndole “perdóname pero no voy a detenerme”, siempre me habían enseñado que lo que estaba haciendo no tenía perdón, pero yo esperaba que por el amor que siempre decían que él nos había tenido, pudiese encontrar un perdón, las imágenes seguían en mi cabeza, las sombras seguían rodeándome, no se detenían, al contrario, parecía que la sangre las alimentaba, ahora mi sangre no salía por góticas, ahora ya era un chorro, sentía que mi preciosa sangre se estaba derramando y yo todavía no sentía desfallecer, entonces seguía cortando, quería que alguien me detuviera, pero no quería ser yo ese alguien, pero yo estaba solo, mi novio estaba en la alcoba durmiendo mientras que yo estaba en la cocina quitándome la vida. La sangre que estaba perdiendo ya era mucha, podía ver como el charco de sangre salía de la cocina para la sala, la sangre corría, mostrándome un rio rojo de mi sangre, se veía tan hermosa y me daba tanto pesar que mi sangre estuviese derramándose de esa forma, ya me sentía sin fuerzas, no quería cortar mas, ya las sombras estaban desapareciendo, tan solo me sentía muy cansado, quería dormir, solté el cuchillo lo dejé en la cocina y me fui para la habitación, me acosté al lado de Wilson, dejando mi brazo hacia un lado, para no manchar el tendido y poder dormir esperando no encontrar un nuevo amanecer.

Abrí los ojos, recordé al instante todo lo que había hecho la noche anterior, miré mi mano, la podía mover, me levanté un poco para ver quienes mas estaban durmiendo en la habitación, estaba Sandra y su marido, también estaba Rosa para sorpresa mía, ella nunca se había ido del apartamento, pensé en toda la sangre que había en la cocina y en la sala, no quería que al levantarse ellos fuesen a encontrar ese reguero y tener que darles explicaciones a todos, así que fui inmediatamente a buscar un trapero y limpiar lo que mas pudiese, hice lo que pude sin hacer ruido y volví a la cama, cuando me estaba acostando, Sandra se despertó y llamo al marido, Wilson también se despertó, yo me hice el dormido inmediatamente, cubriendo mi brazo para que nadie notara la herida, ellos se organizaron rápidamente y salieron, Rosa y Wilson siguieron durmiendo . Como a las 9 de la mañana del 20 de Julio, ellos se levantaron se organizaron un poco y se fueron para la peluquería, intentando no hacer ruido para no despertarme, yo seguía fingiendo que estaba dormido, aunque me sentía muy agotado no podía dormir. Como a las 10 de la mañana llegó Rosa a preguntarme que iba a desayunar, Wilson iba mandar comprar algo, yo le dije que no, le pedí que me llamara a Wilson, que fuese lo mas discreta posible en decirle que viniera a verme que tenía algo importante para hablarle, ella pensó que yo le hablaría de Gustavo, en ningún momento alcanzo a ver los charcos de sangre que yo no había alcanzado a limpiar de la cocina, tampoco le dejé ver la herida, así que ella fue a hablar con Wilson, no sin antes recomendarme mucho que no terminara con él, que no hiciera una locura, algo de lo que me pudiese arrepentir; para mi esos consejos eran los que necesitaba cuando me quedé solo pero en eso momento ya era tarde. Llegó Wilson a la expectativa de lo que le iba a hablar, pero también muy preocupado por mi desayuno, yo le pedí que se sentara, que tenía algo importante para hablarle, pero las palabras no me salían, solo le pude decir, “Wilson, creo que una imagen habla mas que mil palabras”, enseguida le mostré el brazo, con mi herida totalmente abierta pero sin derramar mas sangre, él se echó a llorar inmediatamente, no sabía que decirme, aunque le era difícil hablar con ese llanto, le pedí que se calmara, que yo necesitaba de su ayuda, él lo hizo de la forma mas valiente que pudo, me ayudó a ponerme algo de ropa para llevarme al centro medico, en el camino me recordaba cuanto me amaba, que cuando vio mi herida sintió como la persona que amaba casi se muere junto a él y no había hecho nada, se sentía culpable por traer a Gustavo a la reunión, yo le decía que no se culpara, que lo de Gustavo no era la razón ni el motivo, tan solo había sido un detonante.


miércoles, 11 de julio de 2012

Tentaciones


Yo estaba muy concentrado en mi nueva religión, llevaba muy poco tiempo de haber sido coronado, es decir, recibir mis collares por la coronación de un oricha. Los orichas son las fuerzas de la naturaleza, las cuales tienen un arquetipo, y personalidad que los identifica, su adoración se remonta a África, Donde culturas como la Yoruba y otras mas, eran quienes tenían esta tradición. Debido a la captura de esclavos por los europeos, estas culturas llegaron a muchos territorios de América, donde se formaron distintas religiones, como la Santería, en Cuba; y el Candomblé, en Brasil. Santería Colombiana, como se llamaba entonces la comunidad, cambió su nombre a Candomblé Colombiano, debido a que teníamos, mas influencia de Brasil; me había transformado, era un nuevo hombre, pero no cualquier hombre, ahora era uno consiente de sus acciones, del destino, de las consecuencias de la vida que llevé por mucho tiempo, que debía mejorar mis actitudes, ante mi y ante los demás, me entregaba ahora a la búsqueda de la santidad, respetando mi cuerpo, y cuidando bastante de mis acciones, no porque alguien me lo impusiera, era mi convicción, era lo que yo había estado buscando y que no había encontrado en la religión cristiana, me gustaba el estilo de vida que tendría, con este cambio de 180 grados renunciaba a muchas cosas que yo hacía, para dedicarme a aprender más sobre el universo, la naturaleza y sus orichas, la sabiduría que encontraría en ellos era indescriptible, tenía ahora nuevas herramientas para una vida de mejor calidad. Yo no tenía prohibido conocer otras personas de mi mismo sexo, la homosexualidad nunca fue un problema, esta comunidad nos albergaba con el amor que Dios tiene sobre su creación, las personas que yo ahora buscaba para conocer, eran personas que debían querer algo serio y estable, ya no mas sexo casual; ahora las condiciones de búsqueda que yo implementaba cuando conocía a alguien, eran alejarme de personas con un estilo de vida libertino, alejarme de ambientes donde la energía fuese baja, donde la lujuria, las borracheras, la falsedad y demás pasiones bajas que tiene el hombre, pudieran afectar mi nuevo camino, pudieran oscurecer y manchar más el espíritu que ahora yo estaba tratando de limpiar, y de mantener en su mayor esplendor.


Duré mucho tiempo solo, guardándome para alguien que en verdad quisiera una relación formal, un compromiso, cada vez que encontraba a alguien que tenía estas intenciones, yo lo estudiaba muy bien, primero tenía algunas citas formales para tomar un café, ir a cine, caminar, en fin, situaciones donde yo pudiera conocer cual era el verdadero interés de la persona. Muchos quedaban aburridos, siempre esperaban que por lo menos a la segunda cita ya se tuviera sexo, otros se desilusionaban por la religión, pues sus costumbres, católicas o cristianas iban en total desacuerdo con las mías; yo que ya había conocido perfectamente estas religiones, sabía exactamente por qué no eran caminos que me proporcionaran una vida de evolución espiritual, como lo estaba encontrando en el Candomblé. Todos los hombres para mi valían la pena y pudieron ser excelentes pretendientes, si sus decisiones no fueran en contrariedad con la meta espiritual que yo tenía, muy pocos estaban dispuestos a estar con alguien como yo, a querer un compromiso verdadero, una relación que no fuese solo de cantidad, de tiempo de duración o de cosas compartidas, sino de calidad en la relación, donde el amor fuese la base de la relación, con principios como el respeto, no solo por la relación, sino también por las costumbres de la otra persona y sus decisiones de vida, la lealtad y entre otros mas no sin dejar un principio bien importante, el de fidelidad, sobretodo eso, la fidelidad que es tan difícil conseguir en el ambiente gay; yo la podía ofrecer, pues mi moral ahora tenía que ser impecable, y sabiendo del destino, no quería hacerle algo a alguien que no me gustaría que me hicieran, pero aunque la otra persona pudiese tener la certeza de mi fidelidad, yo no podía tener esa misma certeza, a mi me comprometía mi evolución espiritual para motivarme a ser fiel, pero a ellos nada mas que sus propias costumbres para motivarlos a la fidelidad, y sabemos que las buenas costumbres y la moral es algo que se ha ido deteriorando desde mucho tiempo atrás, ya los padres no educan a sus hijos con principios, y muchos de los que fuimos bien educados por ellos, nos perdemos en el camino de ser una persona adulta, o también que muchos cambiamos nuestra forma de pensar ya que al ingresar a algunas religiones, nos damos cuenta que sus lideres, sacerdotes y/o pastores, son quienes tienen estos principios guardados en el closset.


Conocí por fin a Harry, un muchacho morenito, joven de 21 años, un cuerpo muy bonito que mantenía con bastante ejercicio, muy trabajador y mas preparado que un yogurt, venía de buenas costumbres, también, había conocido de otras religiones, tenía experiencia con cuestiones sobrenaturales, aunque en esto su experiencia era mayor que la mía, utilizaba métodos adivinatorios como el tarot, me encantaba escucharlo hablar de sus experiencias; nos pasábamos horas mirando televisión y hablando, pues lo tenia en verano ya que me mantenía en mi posición de no tener sexo. Había hecho una ofrenda de aché, la energía espiritual, a mis orichas, este aché sería reservado durante un mes, lo que me impedía para tener sexo, no podía venirme siquiera masturbándome, pues la eyaculación es una de las formas mas poderosas de liberar aché. Harry me estaba comprendiendo, pero a veces era mucha tentación para mi, cuando lo tenía cerca y lo miraba me excitaba mucho, y sobretodo para mi que durar tanto tiempo sin venirme, sin estar con nadie, era una proeza, ya lo había intentado antes de mi coronación y había fracasado, tan solo aguanté 20 días. Después de 2 semanas, compartiendo con él, un día lo acompañé a su casa, él estaba muy cansado y estresado del trabajo, y yo como buen "novio" me ofrecí para hacerle un masaje, él contento pues ya sabia que yo era bueno en eso, y pues también quería ponerme la cascarita para que yo cayera de una vez, yo fui consiente de la trampa de él pero quise seguir, a mi me encantaba su cuerpo y sensualidad; él se quitó la ropa quedando solo en boxer, se acostó boca abajo; yo me arrodillé sobre la cama para empezar con el masaje, me unté un poco de crema humectante en las manos, y comencé a masajearle la espalda, fue un poco incomodo porque yo estaba de lado. Él al ver mi incomodidad, me dijo que me subiera en él, que así podía hacerle un mejor masaje; yo sabía que tenía razón, pero también sabia a la tentación que me estaba exponiendo; me acomodé como él me dijo, con las ganas de sentarme en sus nalgas; su cola era bien levantadita, y afortunadamente o desafortunadamente para mi, ese bóxer la cubría muy bien, dejando que fuese mi imaginación la que volara y viera ese par de nalgas morenitas, que pedían ser mordidas a gritos.
Me coloqué de tal forma que pudiese quedar encima de él pero sin sentarme en su culo, sabia que si lo llegase a sentir me iba a provocar aun mas. Empecé a hacerle el masaje por los hombros y la nuca, haciendo movimientos circulares con los dedos. Mirando ese cuello que siempre me habían dado ganas de morder y chupar, me imagino como un vampiro cada vez que veo el cuello de alguien en esta posición. Seguí bajando poco a poco por su espalda; ya el hecho de tenerlo así me estaba excitando, verle la espalda a un hombre siempre me pone a mil, y mas si es un hombre con quien estoy teniendo una relación afectiva; su espalda, su color de piel, la suavidad, sus músculos tonificados, era un conjunto de tentaciones con las que yo tenía que luchar, Tenía unas ganas inmensas de acostarme sobre él y abrazarlo mientras que le besaba y lamia toda la espalda. Para mí era importante agradarlo a él, quería hacerle un buen masaje, así que seguí bajando intentando enfocarme; para cuando llegué a la parte baja de la columna, me tocó hacerme mas para atrás, ahora, me podía acomodar en sus piernas, claro sin dejarle todo el peso; ya en esta parte seguí con mi masaje intentando ignorar sus nalgas que ya estabas mas a mi vista y al alcance de mis manos. Quería cogerle ese bóxer y quitarselo con la boca, y con mis manos abrirle esas nalgas y meter mi cabeza de lleno en ese culo, dándole lengua sin parar. Pero bueno, tenía que volver a mi realidad, yo estaba haciendo un masaje y tenía que ser lo mas profesional posible, así que me salté las nalgas y seguí haciendo mi masaje por sus piernas, igual de suaves, sin vellos; yo me deslicé hasta sus pies, como para enfocarme en algo mas que sus nalgas, pero los pies también me gustaban, me provocaba lamerlos por todas partes, chupar cada uno de sus dedos, no solo disfrutar de su dedo gordo sino del chiquito, de ese dedo meñique que en los pies casi siempre están feo, ummm perderme en todo su cuerpo.
Para ese momento ya estaba muy excitado, me pasaban mil cosas por la cabeza, tenia que guardar mi aché, pero estaba que explotaba al tener a Harry acostado y semidesnudo ante mi, era una pelea entre lo que me pedía el cuerpo y lo que era mejor para mi espíritu, tras del hecho mi mente no ayudaba mucho, mandándome imágenes de todo lo que podía hacer con ese cuerpo teniéndolo de espaldas. Harry tampoco me ayudó pues con su pie me comenzó a tocar la pierna, palpando si podía encontrar lo duro de mi verga, no tardó en darse cuenta de mi excitación, y si dio la vuelta, mostrando que el bóxer tampoco podía ocultar su excitación, mi mirada se clavo inmediatamente en ese bulto que quería romper la tela para salir. Él se metió la mano sacándolo y mostrándomelo, entonces retrocedí, para mi eso ya era pasar a otro plano, era un punto a donde no debía llegar, "¿Que pasa, no lo quieres?" me dijo, se me hizo agua la boca y el culo,
era obvio que lo quería, desde que lo conocí tenía ganas de sentirle la verga y ahora estaba frente a mi babeando esperando a que yo la chupara y la consintiera con mi lengua, pero preferí retroceder a pesar de su mirada seductora, le dije que eso no estaba bien, era mejor que me fuera y que no hiciéramos nada, la tentación era muy grande y pues aunque digan que lo mejor de las tentaciones es caer en ellas, y si que quería caer en ella. Mi fuerza de voluntad tenia que ser mas grande, es mas importante mi evolución espiritual que una revolcada de unos cuantos minutos.
Me organicé y le pedí que me acompañara a la puerta que me iba a ir para mi casa, él lo hizo de mala gana, le recordé que yo no podía pasar a eso en ese momento, que tocaba esperar unos días. Me fui para mi casa, al otro día hablamos común y corriente por celular aunque no hablamos de vernos, al día siguiente las llamadas disminuyeron y así cada día que pasaba, hasta que cuando nos volvimos a ver fue tan solo en plan de amistad, no hablamos del tema, tan solo el no era una persona que pudiese llevar mi ritmo, ni yo el de él.

viernes, 6 de julio de 2012

Muchos son los llamados, pocos los penetrados


Jonatan y yo queríamos que el plan para ese día estuviera mejor que los anteriores; él, que siempre estaba urgido de sexo, y yo por mi parte, que siempre estaba dispuesto y disponible. Nos encontramos al mediodía, como era costumbre; esperaríamos a que llegara Ricardo, me había llamado en la mañana, estaba sin nada que hacer y vendría a ver si nosotros armábamos otra "reunión", como las que a él le gustaban. Yo lo había conocido en una reunión anterior, me parecía una persona muy bacana, descomplicada, que al no ser tan bonito de cara ni tan llamativo de cuerpo, prefería estar con personas que tuviésemos mejores atributos para levantar y convocar gente para las reuniones; era de 33 años, tal vez mas, tal vez menos, yo no recuerdo muy bien ese dato, para cuando estoy chateando con alguien, le pregunto la edad tan solo con el fin de hacer conversación, pues en realidad no me interesa mucho que edad tiene cada quien, ni siquiera guardo el numero de celular en la agenda del mio, en cuanto a descripciones numéricas, las únicas que me interesan son las que importan en la cama.

Tan pronto como él llegó, nos reunimos para ingresar a Internet, cada quien en un computador distinto chateando con personas de nuestro messenger y en chats, buscando quien quería unirse a la fiesta, perdón pero como dice Candace, la hermana de Phineas y Ferb, "no es una fiesta, es una reunión privada"; luego de un buen rato buscando gente, nos quedamos esperando las llamadas de confirmación de los asistentes, a los que se les daba por llamar, que muchas veces preguntaban con timidez por el evento, parecía que les daba pena hablar las cosas por su nombre. El primero en llegar al evento fue Julián; vivía bastante cerca, lo habíamos conocido por el chat, donde siempre especificábamos lo que queríamos, la hora y el sitio, él era un chico de 25 años de edad, estudiante universitario, de cara tierna, muy bonito, daba la imagen de ser un niño bueno, de los que no rompen un plato, aunque en su caso destrozaba toda la vajilla; nos quedamos hablando con él y contándole del plan que queríamos hacer para esa tarde, estaba ansioso porque llegaran los demás, supuestamente nunca antes había estado en algo así. Después de un cuarto de hora, llegó Johan que también vivía bastante cerca, de 27 años de edad, delgado y de baja estatura, con una cola bien formada, su forma de ser era muy simpática, bastante amigable, este si no se hacía pasar por inocente, mostraba la mejor energía y ganas para el asunto, por lo que ya conocíamos de él era alguien que se le media a todo, aunque también todo parecía sorprenderle, y a veces preguntaba mucho sobre lo que Jonatan y yo hacíamos cuando nos reuníamos, siempre decía que quería estar en una reunión y solo hasta ese día cumplió su palabra. El tiempo pasaba rápido escuchando música, esperando a que llegaran los demás convocados; Jonatan, siempre desesperado porque se demoraba mucho la gente en llegar, se volvía estresante porque quería llamarlos a todos para confirmar su asistencia, pero yo me le oponía, era darles importancia que no merecían, no encontraba razón para gastar minutos llamándolos, si ya se les había concretado por Internet, dándoles todos los datos necesarios, nuestros números de celular, un numero fijo, y hasta indicaciones como llegar, si se perdían podían llamar para ser orientados; "el que quiere mamar busca la verga" le decía yo, no era la primera vez que nos pasaba que le dijera a muchas personas y la gran mayoría no asistieran después de haber confirmado. Pasados no mas de 20 minutos de la hora acordada, llegó otro muchacho, un bailarín, de estatura promedio, su culo sacaba la cara por él, bueno feo no estaba, aguantaba, es decir, estaba comestible, o culiable para que sea mas entendible, pero a mi parecer no era tan bonito, como lo pensaba Johan, que había quedado idiotizado apenas lo vio, bueno a decir la verdad el puso esa cara también con Ricardo, cada quien tiene sus gustos, parecía tener buenas piernas, por la imagen que me daba su pantalón, su buso también mostraba que estaba con un buen pecho y espalda, Armando,era el nombre de este joven de 25 años de edad aproximadamente.

Yo no quería esperar mas, nadie mas había llamado para tener que esperarlo, entonces los hice seguir a la sala de juntas, o para esta situación, mi habitación; para que se acomodaran y se conocieran un poco, que hablaran y no pensaran que se les trataba como objetos, mientras yo ponía algo de música en la sala, aprovechaba que tenía bastante música pop, que era del gusto de todos los que estábamos, también aprovechaba dejándolos con Jonatan que era bastante hablador, y podía romper el hielo fácilmente, él les preguntaba sobre todo, les averiguaba un poco de la vida, o sino también les contaba de él, y de sus hazañas. Para cuando volví a la habitación ya habían cerrado las cortinas, armando un ambiente mas romántico, cada uno ya tomaba confianza, se acomodaban uno al lado del otro, mirándose las caras y esperando a que alguien hiciera algo para iniciar el evento; Jonatan como en muchas ocasiones era quien tomaba la iniciativa, en este caso lo había hecho acercándose a Ricardo para desabotonar su camisa, y luego retirarla mientras le besaba el pecho, volteando a ver a Julián, que estaba a un lado con cara de niño regañado, para quitarle también su camisa; Johan por otro lado, al ver la actitud de Jonatan, se abalanzo ante Armando para besarle y desnudarle el torso. Yo por mi parte estaba tomándome unos segundos en la entrada de la habitación, para observar toda esta escena, aprovechando que ellos no se percataban que su anfitrión estaba observándolos, a pesar de que la luz no era tanta podía ver la piel de cada uno, Ricardo algo velludo en su pecho, los demás no se veían con ningún vello en su pecho, hicieron una pausa para cada uno quitarse su propio pantalón, y la demás ropa, dejando únicamente la ropa interior, ninguno quería ser el primero en mostrar su herramienta; momento que pudieron ver donde yo estaba con toda mi ropa todavía, yo al no querer dañar el momento me deshice también de la mía, e ingresé a la habitación acercándome para tocar a mis invitados, comenzando por Ricardo, que era al que mas confianza le tenia después de Jonatan, y me gustaba como besaba, con él podía dar a los demás el otro empujón que estaban esperando para seguir quitándose la ropa, fui besando a Ricardo por detrás de la oreja, bajando al cuello, haciendo varios movimientos con mi lengua, seguí bajando con mi lengua hasta su pecho donde disfruté de un buen rato de sus tetillas duras y prominentes, hasta que me dí cuenta que se habían formado parejas, Julián se dejaba consentir por Jonatan, Armando seguía respondiendo a los besos de Johan, como esto no era algo que yo quería, a mi me interesaba deleitarme de cada uno de mis invitados, bueno por lo menos de los que no había probado antes, así que me fui para donde estaba Armando para besarle el pecho mientras que lo besaban, su pecho era bastante duro, sus pectorales estaban bien formados, verlo sin ropa estaba haciendo que me gustara mas, ya se veía mas bonito de cara, lo acaricié tocándole la espalda al igual que a Johan, no podía hacerlo a un lado, pero haciendo que se le acercara mas y lo tocara, sin ninguna pena, como lo estaban haciendo Ricardo y Julián con Jonatan, que lo lamían y besaban con mucha arrechera, Jonatan, sin mas espera, le quita el bóxer a Julián, para conocerle la verga, aunque salió decepcionado, pues este no la tenía tan grande, no era pequeña, a mi me parecía que aguantaba dejarse clavar de él, pero para lo garozo que es Jonatan esperaba algo mas, el era de los que siempre decía cuando buscábamos por chat, "queremos manes vergones, porque no nos gusta meterle mentiras al culo", pero bueno el hecho que Julián fuese tan tierno y bonito, y sobretodo que viviera cerca, nos hizo invitarlo, supuestamente Julián era activo, pero Jonatan no lo siguió viendo como tal, y ahora estaba mas concentrado en quitarle la ropa interior a Ricardo, al que ya le conocía la verga y sabía que alcanzaba a darle la talla, fue a mamársela de una vez, cosa que a Ricardo le fascinaba, Julián siguió acariciando a Jonatan, sin percatar que este ya no le prestaba tanta atención; Armando ahora estaba siendo desnudado por Johan que le quitaba su bóxer, yo a un lado intercambiaba saliva con él, no sin dejar de mirar lo que hacían todos los demás, aunque en este momento me llamaba mas la atención ver lo que colgaba en medio de las piernas de aquel bailarín, y sí que llamó la atención no solo mía sino en especial de Johan que era quien la tenia en la cara, pues nos dimos cuenta que estaba bastante dotado; él no quiso aprovechar ese momento para mamársela y se levantó para besarle, lo que me dio a mi la oportunidad de ser quien chupara esa verga, pues como digo yo, "el que primero se arrodilla, primero lo mama", esa verga se sentía deliciosa, este chico cada vez tenia cosas mas interesantes, y ahora era él quien la quitaba el bóxer a Johan.

Yo dejé de mamarla un poco para jugar con mi lengua sobre esa cabeza rosadita, lubricaba bastante, cosa que no me incomodaba, y para que los demás también la pudieran observar la verga tan grande que estaba en mis manos y labios, Johan ahora se disponía a mamarla junto conmigo, ambos le dábamos unas buenas tragadas intercambiando, una chupada él, una mamada yo; Armando se sentía contento de ser ahora el centro de atracción, pues Julián también se fue a besarle, y Jonatan que se había levantado ahora los atraía hasta la cama para que nos reuniéramos y siguiéramos como un solo grupo, Ricardo también se había levantado para acomodarse de una forma que todos pudiéramos estar mas cerca, todos intercambiamos fluidos corporales, algunos con la boca y otros con la lubricidad de las vergas mientras se mamaban, Julián se la mamaba a Jonatan, este se la mamaba a Armando, Johan ahora se la mamaba a Ricardo, el cual estaba besándome en los momentos que yo no se la mamaba a él o al que la tuviera sin mamar, los que no estaban mamando estaban besando o lamiendo, y todos acariciándonos por doquier, para mi ese momento era como haberles dicho, "mamaos los unos a los otros, como yo os e mamado".

Ya estando tan ardiente el momento me fui a buscar mi litro de crema corporal con fragancia a naranja, de la que ya había un poco menos de la mitad, la gran mayoría usada para lubricar partes especificas del cuerpo, ellos por su parte buscaron los condones, Ricardo, Julián y Armando se colocaron el condón, mientras que Johan, y yo nos disponíamos a untarnos suficiente crema en el culo, Johan para sorpresa mía se presto para ser clavado por Ricardo y no por Armando, sentándose en su verga para cabalgarlo con gran emoción; Yo le dí la oportunidad a Julián que me clavara haciendo esperar un poco a Armando, Jonatan solo estaba besando por aquí y por allá, y proporcionando la crema al que la pidiese. Cuando Julián me penetró fue bastante fácil, pero aún así su verga aunque no tan grande como las de los demás activos era bastante dura, y eso producía una fricción que me gustaba; Jonatan no quiso esperar mas, se fue arrodillando al borde de la cama, mostrando el culo a Armando para que este lo penetrara, quien lo fue haciendo rápidamente aprovechando el condón que ya tenía puesto.

Todo estaba muy rico y delicioso, todos gozando del momento, hasta que mi celular sonó, todos quedaron a la expectativa de quien me llamaba, claro sin sacar las vergas de los respectivos culos; ellos paraban oreja para escuchar de quien se trataba.

Era un chico con el que también habíamos chateado que se le hizo tarde para llegar, y no encontraba la dirección, le indiqué de nuevo como era, mientras que el chico llegaba faltaba todavía unos minutos, así que al ver que Armando ya había dejado de clavar a Jonatan le pasé otro condón, y me acomodé al borde de la cama para que me penetrara, él lo hizo en seguida aprovechando el tiempo que teniamos mientras que llegaba quien me había llamado, yo ya estaba dilatado un poco por la verga de Julian pero igual me dolió un poco al entrar la de Armando, él me dio con gran intensidad lo que hizo que se viniera bastante rapido, ya se encontraba muy arrecho segun él; por otro lado, Ricardo si le dio mucha verga a Johan, el cual estaba que no se cambiaba por nada, una buena cabalgada, luego una buena clavada en 4 lo tenian, que no se cambiaba por nadie, Jonatan luego se conformaba, con darle gusto a Julián dejándose clavar, él estaba tan ansioso por ser penetrado que le tocó conformarse, ese día no quería comerse a nadie; ya yo me estaba enfriando, y afortunadamente me volvió a llamar el chico de antes que ya estaba en la portería, así que me puse rápidamente una sudadera y una chaqueta, para salir a encontrarlo, dejando a los demás que hicieran lo que se les diera la gana mientras volvía, yo sabía que no iban a hacer mucho, todos ya estaban con la actitud de santurrones, o mas bien, actitud de lobas esperando la nueva presa.

Me encontré con Santiago, un niño de 20 años, digo un niño, porque era bajito y bastante tierno, se le notaba adolescencia en su rostro, a mí me encantó apenas lo vi, fue como cuando uno se enamora de un bizcocho en el mostrador de una pastelería, me lo quería comer enseguida, aunque me tocara compartirlo con los demás invitados; cuando llegué con él, ellos estaban esperando sin hacer nada, tan solo hablando, pero todos al momento de verlo de dieron la escaneada de rigor, él por un momento se sintió avergonzado, pero al saber que yo era el anfitrión se sintió mas confiado conmigo; Jonatan al ser el mas lanzado, se fue de una a acercarlo al grupo, pero Santiago en ese momento le dio la espalda pareciendo que no veía sus intenciones y comenzó a besarme, Jonatan no se fijó de ese rechazo y comenzó entonces a quitarle la ropa, Santiago me abría la chaqueta mientras, para desnudarme, los demás tan solo estaban besándose o acariciándose, sin dejar de vernos, ahora los voyeristas estaban siendo ellos, Jonatan que ya le había quitado la mayoría de la ropa, su piel blanca y suave, su piel llamaba mucho la atencion, sus tetillas provocaban lanzarse a ellas y chuparlas hasta el cansancio; Jonatan le estaba bajando el bóxer para mamarle la verga, pero algo lo detuvo no entendí que fue, hasta que yo me agaché para hacer lo mismo, vi algo enorme, gigantesco, lo mas grande que yo había visto en toda mi vida en cuanto a vello púbico, parecía tener una selva; con razón Jonatan se había fastidiado y no siguió, yo si me atreví a mamarle la verga, que ya se estaba poniendo dura, y mostraba su tamaño interesante, también estaba dotado de una gran verga, pero que por la cantidad de vello, nadie quería echársela a la boca, yo sacrificándome por ellos, la disfruté totalmente, no me importaba que me quedaran algunos pelos en la lengua, el chico se emocionó mucho con que se la estuviera mamando e ignoró totalmente a los demás, yo también los ignoré, no me gustó que se hicieran a un lado solo por eso, para mi ser alguien arrecho significa, hacerle a todo y disfrutarse lo que venga, sin remilgos, ni peros, ni tabús; Santiago, yendo al grano, se puso un condón, mientras que yo me acomodaba en pollo asado, me penetro al principio muy suavemente, luego con toda la ferocidad que tienen los jóvenes, me daba verga sin parar, que me olvidaba por completo de los demás, no sabía si estaban tirando también o solamente espectadores, yo estaba contento con este niño dentro de mi culo, el me daba y me daba verga, parecía no cansarse, yo solo pensaba en la canción, "hágale papito, hágale sin parar, dele como a perro que mi esposo va a llegar", ya hasta comenzaba a sudar, eso para mi era mas rico, si sudan y me hacen sudar, es porque son tan arrechos y buenos polvos como yo, luego de un rato en pollo asado, aguantándole toda la verga que quiso, nos dimos la vuelta, quedando él acostado y yo sentado en su verga, ahora era mi turno para cabalgar, disfruté mucho esa verga y a ese niño que me encantaba, tenia esa combinación que me gusta en un hombre, arrechera y ternura; al estar cabalgándolo, ya sentí ganas de venir, cuando me están clavando es la mejor posición para hacerme venir, de resto puedo durar todo lo que me aguanten y no me vengo, había encontrado alguien que me diera la talla, Santiago aguantó mucho, y en ese momento en que yo lo cabalgaba me pude venir sobre su pecho, me derramé con mucha fuerza, sin levantarme de esa verga, él también se vino; ahora si me levanté me fui a limpiarme y recoger el desorden que había, papel y condones por todos lados, aunque en eso Jonatan me ayudaba, esta vez se limito a abrir las cortinas para que entrase mejor luz, este día Johan siendo mas eficiente, fue quien me ayudó a dejar todo sin evidencia de sexo, él era mas organizado y preocupado por el orden; los demás se vistieron.

Johan nos invitó a su casa, nosotros sabiendo que ya era hora de salir de ahí, le aceptamos la invitación, y salimos todos del apartamento; Santiago me retuvo un poco porque quería comentarme algo, me dijo que se había quedado sin plata, que tenia un billete en el pantalón pero que ya no estaba, no era de mucho valor, pero era lo único que tenía; para mi obviamente eso era mentira, yo conocía a la mayoría de los que que estaban allá, y no les veía porque se iban a poner a sacarle la plata del bolsillo; lamentablemente para Santiago yo no tenía plata en ese momento, o sino le hubiese repuesto lo perdido, él era un polvo que valía la pena mantener en contacto, le dije que nos acompañara, que yo iba a hablar con ellos, él no quería pues se sentía apenado, ¿sera porque todo es una mentira y necesita plata para el bus? me pregunté, aún así les comenté a los demás, Jonatan se escandalizó pero yo les decía que no hiciéramos sentir mal al niño, que si podían le ayudaran con los pasajes de vuelta y listo asunto olvidado; la reacción de Jonatan me hizo notar que ocultaba algo, fue muy sospechoso, pero al conocerlo con mas tiempo, ya tenia una imagen de el que no era favorable, pero no quise que le dieran mas importancia al asunto, todo el momento fue bastante incomodo, ya los había detallado a todos, y si la situación de Santiago fuese cierta, el único responsable que yo veía, era Jonatan, mi compinche.