Que Descarado

jueves, 14 de agosto de 2014

Fiebre de Sabado por la Noche

Tarde de sábado y yo sin ningún plan mas que chatear, pensé que seria una noche mas teniendo sexo tan solo con mi mano derecha muy seguramente viendo algún vídeo porno o imaginándome estando con alguno de esos hombres que me arrechan tanto; el aburrimiento me estaba matando hasta que vi en aquel chat a alguien tan arrecho como yo y proponiendo un encuentro bastante interesante,  le escribí y quedamos de encontrarnos una hora después, me recogería en su moto que por cierto era muy grande,  ya sabía que el tamaño de su máquina no era compensación a alguna medida en la que me interesara mas estar montado, a Carlos yo lo conocía por algunos perfiles en las páginas de contactos y había visto fotos de su descomunal verga, las veces que habíamos chateado yo le sacaba el cuerpo por andar de mojigato y querer encontrar a alguien que me tratara como un príncipe y no darle rienda suelta a la perra que llevaba por dentro que solo dejo salir en momentos de arrechera.
Llegó muy puntal, lo vi en esa moto amarilla y el vestido de cuero,  lo primero que pensé fue en lo loba que se veía así pero detallandolo mejor se veía muy varonil y con mucha actitud, alguien que sabe lo que quiere, como lo quiere y tiene las herramientas para tenerlo cuando quiera; dejé pasar esas ganas de echarme para atrás pues las ganas de hacer algo distinto y con alguien que me pintaba un plan muy interesante,  eran mas fuertes. Me puse el casco, me subí a la moto, me agarré fuerte de la moto, no quería parecer muy niña al tomarlo de la cintura, el trayecto fue corto, nos dirigimos a un sauna que estaba relativamente cerca, el plan sería que él me invitaba la entrada al sauna y yo le daba gusto sin restricciones, habiendo pagado las entradas nos dirigimos a la sección de casilleros, yo andaba nervioso pero aun así me fui desvistiendo rápidamente mientras el se quitaba la chaqueta y el pantalón,  se puso una prenda en cuero también que le cubría solo las piernas, es decir que su culo y verga, a la que le puso un anillo de aquellos que mantienen la erección , quedaban a total disponibilidad,  también se dejó las botas; todo ese porte de morboso me estaba achantando pero me calentaba al mismo tiempo pues ir viendo tremendo semental con tan increíble dotación me aseguraba una noche de sábado de no olvidar, yo no pondría queja alguna pues quien estaba siendo tratado como quería, sería yo. Sacó una pastilla azul,  no supe que era,  la partió por mitad,  para ofrecerme, aunque le pregunté que era y me dijo su nombre genérico,  quedé en las mismas, no sabía qué era, luego me dijo que no me preocupara que eso me haría estar mas relajado, entraría en calor y la pasaría mejor; aunque la verdad yo me caliento muy rápido,  como dicen por ahí,  parezco las 3:55 pues en 5 minutos ya estoy en 4, aún así tomé la pastilla, él ya estaba poniéndose justo como yo lo quería,  con esa verga dura como un fierro, me fue cogiendo del brazo e ingresándome a este sauna, primero u  recorrido por el lugar empezando con la zona húmeda,  dos habitaciones adecuadas como baño turco, la zona del sauna, pequeña pero cómoda, una sala de televisión y otra de proyección de vídeos porno; subimos al segundo piso,  este se sentía más oscuro y frió, una sala de estar amplia llena de sillas playeras, otra sala que solo tenía un gran sillón justo a un ventanal que conectaba a un cuarto oscuro, y luego la sección de cabinas privadas. Habiendo recorrido todo el lugar nos devolvimos al primer piso, donde entramos al turco, estaba vació y aprovechamos para que yo se lo empezara a mamar, una verga muy rica aunque por lo grande no podía tragarla toda pero si que me daba mi festín con ella; desde que ingresamos varios morbosos voyeristas estaban esperando el momento de darle gusto a su fetiche y ya habían ingresado al turco para intentar vernos,  pero lo húmedo del recinto impedía un poco el espectáculo.
En el sofá del segundo piso yo me arrodillaba mientras que él se sentaba en el ventanal, la posición era justo la que yo quería,  podía mamarla cómodamente mientras nos empezaban a rodear aquellos voyeristas; a mi me pone caliente ver un  buen espectáculo pero este era mi turno para darlo, así que tomé esa verga a dos manos y la tragué hasta lo mas que pude dejando mis manos libres para agarrar ese par de bolas y acariciarlas pero también pasándolas por el cuero en sus piernas ; si ese es su fetiche entonces va a querer que su amante lo disfrute también, yo por supuesto no me hacía del rogar. Sentí una mano rosar mis nalgas, no dije nada, Carlos en cambio le hizo señas para que se acercara y tomara su puesto, yo seguí en mi misma postura pues Carlos se hizo detrás mio, abriendo mis nalgas con un par de palmadas en cada una, para luego compensarme con su lengua humedecida que poco a poco me hacía dilatar,  era justo y necesaria para la gran verga que estaría por entrar. Alguien mas se acercó ya que Carlos extendió la mano para cogerle la verga, en ese momento yo dejaba de recibir lengua pues esa boca también se ocupaba mamandosela a aquel hombre, pero no niego que era una gran satisfacción sentir ese par de manos en mis nalgas, una recorriéndome la espalda, otra en mi hombro y por ultimo una en mi cabeza empujándome a seguir mamando. Carlos fue tanteando que tan dilatado yo estaba metiéndome sus dedos, uno a uno hasta ya haber introducido cuatro; luego se puso de pie y sentí toda esa enorme dura y cálida verga entrar de un solo empujón, tuve que apretar las piernas del hombre al que se lo mamaba y abrir mi boca para tomar un poco de aire, luego seguí mamando la verga que tenía frente a mi pues él estaba bastante cómodo con mi mamada y tenía balcón vip para ver esa culiada que se hacía mas intensa a cada instante. Carlos me culió fuerte y duro; mientras yo se lo mamaba al del ventanal y el otro nos morboseaba a Carlos y a mi, en ningún momento olvidaba que estábamos siendo el centro de atención,  ya estaba sintiendo que en mi culo paraba el movimiento,  cuando sentí un cambio de verga en el, ahora Carlos disfrutaba mirando como otro mas se comía lo que el había dejado preparado, el tipo al que yo se lo mamaba no aguantando mas agachó mi cabeza para así bañar mi espalda de deliciosa lechita calientica, lo que dio espacio para que otro mas pasara al ventanal de la mamada, esta nueva verga no era tan grande pero muy dura, también me la disfruté un buen rato así como la que tenia en mi culo, aunque después de la de Carlos cualquiera entraría mas fácil, podía sentir la excelente contextura de ella,  tamaño casi grande, cabezona, que mantenía su erección cálida y dura, este hombre se movía muy rápido lo que hizo que su culiada fuese rápida para así darle oportunidad a otro espectador mas de participar en este culo bien lubricado y caliente, el siguiente que pasó también le sentí una verga rica. Mi hombre por su parte reclamaba su posición de macho alfa empezando a culiar al que me estaba culiando, cosa de lo que me di cuenta al sentir sus manos de nuevo sobre mis nalgas y al que me culeaba sentir que se inclinaba sobre mi espalda, así que saqué la verga de mi boca y me volví a ver, en lo que pude detallar, tenía al morboso que solo tocaba y pasaba sus manos por todas partes esparciendo la lechita que había en mi espalda,  al muchacho que me culeaba, de 28 a 33 años mas o menos cuerpo tonificado y velludo, atrás de él estaba Carlos y otros mas cerca masturbándose viendo la escena.
Quien estaba en medio del sándwich no aguantó y se vino dentro mío,  lo que hizo que otro mas pasara a ser el conector entre Carlos y yo, esto me hacía mamarlo con mas ganas lo que provoque otro derramamiento de lechita sobre mi espalda, como era de esperar pasó otro hombre pero este se sentó en el sofá para besarme, cosa que me ponía mas caliente. Yo ya estaba que no podía mas y afortunadamente para mi el que me culeaba también se vino, aunque Carlos que no lo había hecho volvió a culiarme esta vez mas intenso, apenas me soltó yo bajé el culo para darles a entender a los demás que necesitaba un descanso,  lo que aprovechó Carlos para ir hacia mi cara, retirarla de la boca del otro y bañarmela en lechita,  que luego me fue lamida por quien me estaba besando para luego compartirla conmigo. Carlos se acercó al oído a decirme que estaría un rato en el baño turco y luego se iría y que el sitio estaba abierto toda la noche asi que podría quedarme.
Fui a ducharme y volví a recostarme un poco en las sillas playeras del segundo piso, ya era suficiente culiada para la calentura de ese sábado, también era tarde y no podría regresar a casa. Intenté dormir un poco o bueno hacerme el dormido, no queria ver la cara de ninguno  de los que presenciaron la culiada, solo quería descansar olvidandome del mundo que me rodeaba. Un hombre ya de 43 años se sentó a mi lado y empezó a hablarme, fue muy amable, no mencionó lo que había pasado, así que asumí que podría charlar tranquilo  sin recriminaciones sociales y morales de ningún tipo.  Alberto,  era su nombre, físicamente era agradable y por como me habló me hizo sentir comodo, me invitó una cerveza y luego de ella nos acompañamos en el sauna y el turco. Al rato me dijo que si ibamos a una cabina, lo que me pareció muy buena idea pues la calentura estaba volviendo; apenas entramos me lo empezó a mamar,  lo cual no hacía tan mal, puso mi verga a mil, solo pregunté que le gustaba y me dijo que lo que yo quisiera así que lo recosté en la colchoneta y empecé a mamarle el culo, se lo dejé lubricado y dilatado, apenas para que la punta de mi verga que lo estaba rosando entrara en el, me acomodé un poco y se la mandé con la misma compasión con la que me habian tratado antes, ese culo estaba apretadito de nalgas suaves que se dejaban golpear con mis muslo; en la cabina se concentraba tanto nuestro calor que las paredes se humedecian por el sudor, para mi era un desahogo ser ahora quien culeaba, le di vuelta y lo puse en cuatro lo que me permitía desquitarme por las nalgadas que habia recibido, Alberto estaba encantado, pues yo lo cogía de la cadera y la tiraba con fuerza hacia mi justo cuando con la misma fuerza yo empujaba mi verga, pasaron pocos minutos en esta posición, yo estaba que me venia, él se dio cuenta y volvió a ponerse boca arriba dandome el placer de derramarme sobre su verga, aunque mi lechita salió disparada que le unte hasta la cara, él se restregó con la mano su pecho y empezó a cubrir su verga de mi lechita, se masturbó un poco y también se vino derramando un poquito sobre su misma verga; suspiró y sonrió me dijo que él siempre se venía asi y por eso mismo aprovechaba y disfrutaba la lechita de los demas, para sorpresa mia me dijo que él era quien había lamido mi cara,  yo no lo había reconocido sino hasta ese instante; fuimos a tomar una ducha y luego una cerveza mientras hablábamos de los hombres lindos que habian en el lugar,  algunos pasaban y sonreían al verme, Alberto al fijarse en lo extrañado que yo estaba por esas miradas me contó que algunos de ellos se habian estado masturbando mientras me veian siendo culiado en el sofá,  incluso me señaló a uno de los que me había culiado y yo ni lo reconocía prácticamente me tocó hacer recuento de las vergas que llegué a tener en mi. Luego de muchas risas y otra cerveza, nos enfriamos un poco, así que nos fuimos para el turco, pero en este habian muchos viejitos entonces nos dirijimos a el cuarto del sauna, donde estaba un señor mayor,  mamandole la verga un muchacho que se encontraba acostado cubriéndose la cara con la toallita que suelen dar en sitios asi; entramos y nos sentamos frente a aquellos dos, el señor este pareció incomodarse con nuestra presencia y dejó de mamar, esto nos permitió ver la verga del muchacho, algo larga y delgada, brotaban las venas, circuncidada y puntada,  él ni se movía, al parecer solo quería relajarse y sudar un poco mientras que los demás apreciaban su gran instrumento y le daban placer mamandosela; el hombre nos hizo cara de molestia,  por lo visto no le gustaba que lo vieran mamando, entonces se levantó y salió del cuarto con la cara roja, no sé si de la rabia que le da a uno porque lo interrumpan cuando uno esta haciendo algo que le gusta y que lleguen otros que seguramente lo haran mejor y efectivamente pierda cualquier oportunidad de seguir disfrutando de tremenda verga o  que ya llevaba mucho tiempo aguantando el calor de ese cuarto y se mamó de mamarla y no recibir ni una sonrisa o mirada de placer por aquel sujeto. Alberto sin pensarlo me miró convidandome a mamar pero me sentí nervioso y le hice señas que no y mejor lo hiciera él, la verdad el viejito me pareció bastante desagradable y yo no tenía ninguna intención de probar las babas que había dejado en esa verga, me daba pesar no probarla pues se veía muy provocadora; él fue hasta donde el muchacho que sin destapar su cara hacia que su verga hiciera pequenos movimientos anunciando que estaba totalmente erecta y quería ser consumida; puso sus manos sobre la madera en la que estaba él estaba acostado, bajó su cabeza hasta el punto que sus labios besaran la punta de esa verga ansiosa de ser mamada, luego fue abriendo su boca e ingiriendo, me daba envidia y asco, no podía creer que Alberto le gustara tanto chupar babas de viejos, por mas que esten sobre una verga deliciosa debe ser como besar una fria y dura lapida. El calor estaba insoportable yo sudaba como bestia pero los vi por un buen rato, al muchacho parecía gustarle pues ya había tomado a Alberto de la cabeza y hacía que se tragara por completo su verga, yo miraba envidioso pero asqueado no podía olvidar las babas del viejo; supuse que el muchacho ya se vendría pues ahora tenía sus dos manos agarrando el cabello de su mamador, pero que venida tan demorada o mucho show y nada de nada, me cansé de aguantar calor y lamer el sudor que corría por mi cara, asi que me salí,  fui a darme un duchazo aprovechando que en las duchas había un man que ardía de lo bueno que estaba y mientras esperaba que el acabara yo lo veía, luego que el salió solo volteé para verlo alejarse, me tocó tomar una ducha fría ya no solo estaba acalorado sino caliente.
Un tiempo en una cabina sólo me sirvieron para descansar un poco, me sentía asfixiado por las altas temperaturas del primer piso, aunque el segundo piso no escapaba de las frias noches bogotanas y mas si uno esta sólo. Salí de la cabina para volver a calentarme, el frio me lo tenia mas pequeño de lo que ya es; el turco era el sitio mas cómodo para calentarme sin sudar tanto como me solía pasar en el sauna, además era mas amplio, aunque por ser una zona humeda esta mas propenso a contaminantes yo no le pongo mucho cuidado a eso,  allá no suelen verse escenas sexuales como las presenciadas anteriormente y yo ya estaba mamado de tanta culiadera y de pasar por cada rincón del lugar viendo a dos o mas tipos  culiando o cruzando miradas a ver quien se deja comer de quién, volví a la sala de televisión me divertí un poco mirando una serie que me gustaba, asi pude alejarme lo suficiente del ambiente en el que estaba metido. Ya con mucho sueño me puse a buscar una cabina libre para dormir hasta el amanecer, vi a una pareja salir de una y fui inmediatamente a ocuparla antes que otros me ganaran, cuando crucé la puerta me encontré de frente con el mismo muchacho que había visto en el sauna, de cerca y con mejor luz lo pude ver bien, un cuerpo muy bonito, llamaba la atención un tatuaje que tenía en el brazo el cual no había podido ver por la posición en la que estaba acostado en el sauna, ahora si podía verlo a la cara,  nada especial, le pasa lo que a la mayoría,  tienen que trabajar mucho el cuerpo para compensar la falta de gracia en su cara; pensé por un segundo dar media vuelta y esperar a que otra cabina se desocupara, me invitó a seguir diciendome que el ya saldría,  le agradecí y le dije que no se afanara, asi que nos presentamos, su nombre era Diego, su verga estaba todavia parada,  se disculpó diciendo que la pareja que había salido antes lo dejaron iniciado, eran novios y querían probar una doble penetracion pero el pasivo se sintió intimidado, a mi me dio mucha risa lo que sorprendió a Diego,  entonces comenzamos a burlarnos de la situación a medida que él me contaba los detalles y coincidimos en que eso no es una tarea tan dificil, si uno está suficientemente caliente va a dilatar mucho mejor y que las vergas que van a penetrar lo mejor es que sean largas y puedan mantener la erección; hablar de todo esto nos volvió a calentar, Diego estiró su mano para cerrar la puerta de la cabina pero le pedí que no lo hiciera, le susurré que no nos deberiamos quedar con el antojo, entonces empezamos a besarnos,  besaba delicioso, le eché el brazo lo fui llevando sobre mi mientras me acostaba, sentir ese pecho sobre el mio, sus labios en los mios me hacía olvidar que no era muy bonito de cara, siguió besandome por mi rostro, luego por mi cuello, por un momento sentí cosquillas pero no quería que parase, ya sentía su verga tiesa en mis piernas y aunque ya quería tenerla dentro no queria que me dejara de consentir, bajó y se apoderó de mi pecho, chupaba mis tetillas delicioso, me excitaba cada vez mas, él sabia como se debe arrechar a alguien antes de una doble penetracion, se arrodilló sobre la camilla y me tomó de las piernas alzandome un poco para ubicar mis nalgas sobre sus muslos, yo sentía esa a punto de entrar en mi culo que poco a poco dilataba mas y mas, Diego se agachaba para mamar mi verga, uff si que lo sabia hacer, con sus manos levantanba mi cadera para mamarla toda y cuando la bajaba me esperaba su verga punteandome ya casi para entrar, la sensación indescriptible; volteé la mirada hacia la puerta y allí estaba el mismo chico que quería hacerle doble penetracion al novio, pero solo, se estaba acariciando la verga, de muy buen cuerpo,  muy pocos vellos, le extendí el brazo para que acercara su verga, Diego lo saludo, se llamaba Andrés,  le preguntó por el novio a lo que este respondió que se emputó y se fue, le pedí que cerrara la puerta,  entonces se agachó para besarme, momento que Diego aprovechó para sentarme en su verga, con lo dilatado que yo estaba no me molestó,  mi culo sudaba de fiebre de verga, y ahora una igual de caliente lo poseía,  Andrés puso su verga en mi boca, y que delicia de verga, ver al hombre que me ponia a mamar y al hombre que hacía que mi culo ardiera de placer besarsen, arrecha mucho; Andrés le dijo a Diego que también queria probar ese culo, lo que este accedió después de mandarme su verga hasta el fondo y robarle otro buen beso a Andrés;  me levanté de la camilla para estirar un poco las piernas y permitirle se acomodara para que yo me sentará en su verga y lo cabalgara, entonces podría acostarme sobre su pecho y dejar que Diego también me penetrara y sentir esas dos vergas dentro de mi. Sorpresa grande tuve al verlo alzar sus piernas dejando al descubierto su culo blanco, se veía florecer como rosa, esa escena me encantó,  ese hombre macho, fuerte, de musculos tonificados,  vellos sudados, estaba ahora invitándonos a entrar en ese culo hermoso en medio de dos perfectas nalgas. Diego me cedió el turno, me agaché un poco y escupí su culo, no necesitaba mas dilatación,  por como estaba florecido cualquier verga entraría encontrando muy poca resistencia, escupí ahora sobre mi verga y la fui metiendo poco a poco, quería disfrutar de ese hombre, su mirada penetró en mis ojos, aprovechando su posición pasé mis manos por su abdomen hasta llegar a su pecho mientras que mi verga entraba todo lo que podía, 5 segundos de quietud para contemplar la  calidez que rodeaba mi verga; Diego me dió una nalgada activando mi motor, empecé a culiarme a Andrés,  sabiendo que debía aprovechar cada instante,  estos hombres no se tienen todos los dias, todavía seguía comtemplando su mirada aunque su boca ahora se la mamaba a Diego, el cual luego de un rato reclamó su parte de culo, Andrés siguió en la misma posición, la escena parecía repetirse pero ahora yo solo me ocupaba de besar y morderle la barbilla, luego Diego se inclinó para besarnos los tres, enseguida abrazó a Andrés levantándolo y acostándose él,  Andrés lo cabalgó un poco, luego giró su cuerpo dándole la espalda y volvió a estar en la misma posición en la que me había invitado a culiarlo,  solo que ahora ese culo tenia una verga dentro, una verga que mi verga quería rosar, lo empecé a meter, ahora si encontraba mucha resistencia pero Andrés me apretaba los brazos como diciendo que siguiera, lo volví a meter hasta el fondo, el placer era doble ahora, sentía en calor y suavidad del culo de Andrés y la dureza y grosor de la verga de Diego, la expresión de la cara de Andrés lo decía todo, le dolia pero por nada quería que se lo sacara, con Diego nos movimos, él no tanto como yo, la posición no se lo permitía,  sentir ese movimiento de la verga de Diego apretando la mia es como culiar a alguien y ser masturbado al mismo tiempo,  mejor si es un macho el que hace de pasivo y mejor todavía si ese macho te muestra el placer en la cara y cada beso que te da es como robando tu aliento. Andrés tenía un culo hambriento que nos gustaba mucho pero la posición no da para estar así mucho tiempo,  los tres ya estabamos por venirnos,  asi que él pidió que pararamos para venirnos sobre su pecho, se acostó al lado de Diego y seguimos masturbandonos, yo de pie fui el primero, me derramé muy poco pero se sintió rico, eso puso a volar a Andrés que se masturbaba con mas ganas, Diego fue el siguiente, se dió media vuelta y se sentó sobre Andrés,  se vino muy fuerte que casi lo golpea en la cara y por último la verga de Andrés estalló derramándose hasta su pecho. Andrés dijo que se iría a bañar,  yo me fui con él y después cada quien por su cuenta, ahora me quedaba dormir un poco, me paseé por todo el lugar buscando donde estar comodo, pasé por una cabina y estaba ocupada por Alberto,  lo saludé y entré,  le di un buen beso en la boca, sin olvidar que antes había mamado sobre las babas de un viejito, hablamos de lo que habiamos hecho en ese tiempo que dejamos de vernos, nos acostamos y nos abrazamos hasta dormir; me desperté, le dije que ya me iría,  él dijo que se quedaría durmiendo otro poco, la verdad no sé como hacen para dormir en un sitio así,  fui a ducharme de nuevo, sentía asco de haber dormido abrazado a Alberto,  luego fui hasta el casillero, cuando vi el reloj eran tan solo las 7 de la mañana,  que pereza que tenía,  salí del lugar luego de una sonrisa del chico de recepción y me vi enfrentado a la odiosa luz del sol un domingo en la mañana combianada con los frios amaneceres de bogota y la soledad de ese sector. 

lunes, 28 de julio de 2014

Preparar una malteada

Ese cuerpo tonificado y bronceado que encontré en el parque al asomarme a la ventana, me hizo poner la meta de tenerlo a mi disposición; empecé a salir al parque a hacer ejercicio para acercarme a él, poco a poco fuimos iniciando conversación,  muy vanales por cierto, pero a veces toca aparentar algo que uno no es para echarse a alguien que uno quiere; esta meta me estaba costando mucho esfuerzo,  hacer ejercicio cuando nunca lo hago, escuchar a un baboso hablar de músculos, proteínas, marcas y calidad de bronceado, eran algo sumamente fastidioso, 5  minutos con él parecían 5 horas perdidas, aun así me lo aguanté hasta que en medio de la conversación resultó invitándome a su casa, la verdad no recuerdo a que se debía la invitación yo solo le seguía la corriente esperando que se callara. Su cocina estaba llena de envases gigantescos de toda clase de proteína o eso creo que era, preparó una malteada adicionandole un poco de cada cosa, yo estaba babeando ya de verlo en camisilla que dejaban a la vista muchos de los musculos de la espalda,  y esa sudadera de franela delgada que marcaba sus nalgas firmes y levantadas o cada vez que se detenía se arrecostaba contra el mesón y me proporcionaba una excelente morboseada de su pecho perfectamente bronceado y sus muslos trabajados arduamente, claro que no omitiré ese paquete que resaltaba en esa sudadera gris claro. Me gustan tus ojos, me dijo; corrió un escalofrío por todo mi cuerpo y no tengo idea como le respondí,  son para verte mejor; creo que yo ya estaba de todos los colores, me estaba convirtiendo en presa de mi presa; y esa boquita que tienes? Me preguntó,  no me dejé achantar y sonreí,  me dijo que ya sabía las maravillas que hace y la quería probar y que desde que vio mis ojos me había reconocido por unos vídeos que había llegado a publicar, me acerqué a él oliendo el sudor de su cuello y puse mis manos sobre su pecho o por lo menos la parte descubierta,  deslicé mis manos hasta tocar sus tetillas y luego mi lengua llegó a ellas, punta de mi lengua versus punta de su pecho, tenían un sabor saladito exquisito debido al sudor, ya no podía despegarme de ese cuerpo,  lamer ese sudor se convertía en la droga mas placentera,  su sudadera comenzó a latir al unísono con la mía, la madurez de ese banano lo hacía mas duro, lo que yo aprovechaba uniendolo al mio que reventaba por conocer su compañero; de pronto el tomó mi cara levantadola hacia la suya, me besó con firmeza regalandome una pequeña cereza que acababa de llevar a su boca; me retiré unos centímetros y unos segundos de su boca y cuerpo para quitarme la camiseta,  él hizo lo mismo con su camisilla y volvimos a estar probando el sabor de nuestras lenguas, seguimos quitandonos las zapatillas y la sudadera con el boxer incluido, esas vergas salieron disparadas como si hubieran estado en una carcel, su verga era de un tamaño que al verla pensé,  justo mi medida; era inevitable no cogerla, y sentir como lubricaba, me agaché para mamarla y con mi lengua sentí ese toque de sabor en su lubricacion, suave pero adictivo, lamí esa verga sintiendo su firmeza y contextura, deleitándome con el ingrediente principal de este hombre, un banano jugoso y duro que por nada del mundo uno morderá sino que se chuparia de punta a punta. Es cierto lo de tus videos, eres tan bueno mamando como te ves en ellos, me dijo; yo seguí chupando ese banano y gozando del nectar de su lubricacion,  de pronto él me tomó de los brazos y volvió a levantarme, premiandome con el dulce sabor de sus labios, luego me abrazó y me alzó,  yo entendí el mensaje y me agarré fuertemente de su cuello y de su cintura con mis piernas,  me llevó hasta la mesa y me acostó sobre ella dejandome en posición de pollo asado, el se agachó a escupir y lamer  mi culo mientras que con  sus manos buscaba su maletín, en el cargaba los condones, el tiempo que se demoró para ponérselo yo lo disfrutaba con su lengua ensalivando mi culo, luego se levantó,  ya su banano estaba en su punto, me punteo un poco antes de meterlo poco a poco, una vez que había adicionado este ingrediente esperó unos segundos gozando este culito apretadito, entonces prendió las velocidades, primero despacio moviendose suave mientras que me ponía a mil, luego yo impuse la siguiente velocidad aprisionandolo con mis piernas y cogiéndome de la mesa para batirme a lo que esta posición me permitía,  él con una de sus manos adicionaba estas mismas velocidades a mi verga amasandola al ritmo de la culiada, hasta que hubo un momento que con ambas manos me cogió de los muslos, otro mensaje que leí perfectamente,  seria la velocidad mas rápida,  yo seguí masturbandome para adicionar al mismo tiempo la lechita, se movía tan rico y rapido que cada vez lo metia hasta el fondo sus huevos se estrellaban tan delicioso que me provocaba levantarme y hacerme una tortilla con ellos,  pero hay que reconocer que no hay mejor forma de consumir huevos que estrellados en las nalgas cuándo se tiene un buen banano dentro; él apretó mis piernas mientras que me lo metía hasta el fondo y con toda la lechita,  yo gozando con ese banano dentro suspiré y eyaculé sobre mi ombligo. Buscó un poco de papel de cocina para limpiarnos, luego agregó algunos cubos de hielo a la malteada, la acabó de culiar, perdón de licuar, es que rica malteada licuada - culiada.

lunes, 17 de febrero de 2014

Es cuestión de amor

Ser una perra, autonombrarme como tal, ha sido una de mis actitudes en el año anterior; ser una perra significaba disfrutar cada hombre que pasara por mi vida sin preocuparme en lo más mínimo por mi imagen ante los demás; ser una perra significaba tener hoy un hombre o dos y mañana otros distintos; ser una perra significaba ocultar mis sentimientos de cualquier persona y ser visto como alguien que sólo piensa en sexo, lo que no era algo del todo equivocado, pienso en sexo y mucho, es uno de los enfoques de mis ojos; veo un hombre y enseguida estoy pensar sobre como tendrá la verga, que tan dura se le pondrá; ser una perra significaba ver a cualquier hombre que apareciera dentro de mi campo visual, sin importar la distancia y detallarlo pensando en lo rico que sería tener un momento de placer con él; ser una perra significaba eliminar todo sentimiento de cariño y entrega, cambiandolos por pensamientos lujuriosos y/o de orgullo, teniendo un enfoque de lo que soy.
¿Que soy? Te habrás preguntado, tan sólo soy un muchacho de 31años que tan sólo se siente bello cuando alguien se lo dice; tan sólo se siente seguro cuando está protegiendose de sentir, alguien que aunque tiene ojos verdes y se la pasa diciendo a todo el mundo, espera que los demás sean quienes le digan lo bonitos que son; soy alguien que odia escuchar su voz a pesar que los demás siempre digan que tengo una voz bonita incluso sensual; soy alguien que no está conforme con los pocos centímetros de su verga aunque haya visto, probado y gustado de otras más pequeñas; soy alguien que se desborona viendo otros hombres y sin importar como sean físicamente siempre piensa que no es tan guapo como los demás, que aunque ha culeado con tipos muy bellos y ha tenido novios envidiables, todavía se pregunta sobre su belleza exterior.
¿Que hay para decir de mi belleza interior? Bueno es de las tantas cosas que sigo sin entender de mi relación con los demás, muchos me dicen que soy una persona de sentimientos muy bonitos, que soy tierno, consentidor, amable, decente, noble y tanta palabreria que yo no creo; cada vez que estoy con alguien pienso en sus defectos e incluso pienso sobre el momento que se va a callar y me va a escuchar. Me siento egoísta, prepotente, orgulloso, soberbio, interesado, creído, alguien que cuando hace algo por los demás piensa en como eso podría hacer que gane un poco de amor de los demás, soy alguien que cuando hace algo bueno con el corazón lo daña totalmente con sus impulsos, sí soy un impulsivo de mierda que por lo infantil e inmaduro que soy daño todo pensamiento bonito de los demás hacia mi. Le he hecho daño a personas que he querido mucho y he amado; un daño que no sé ellos que tan consientes sean de ello.
Desearía poderme mantener fuerte gracias sólo a mi, no querer tirar la toalla y rendirme, no pensar que estoy demasiado viejo para vivir, deseo con todo mi corazón poder amar de forma pura, pero sé que es sumamente importante tener amor propio antes de poder amar a alguien más.

lunes, 10 de febrero de 2014

Odio amarte

Y me duele el corazón pensando que él puede estar por ahí tan sólo preocupado por su viaje y no me extrañe lo suficiente como para llamarme y pedirme disculpas, pero me doy cuenta que no tiene necesidad de hacerlo, ya que según su opinión yo iba a ser su cómplice y "0 rollos, 0 compliques, 0 reclamos, 0 enamoramientos". Pero yo no la tuve clara y resulté enrollado y me compliqué la vida enamorandome de alguien que es un egoísta y sólo me tenía para acompañarlo y darle ánimos cuando las cosas en su vida se complicaran. Me dolía cada vez que era fin de semana porque el seguía con el plan de hacer orgias o por lo menos asistir a alguna y yo seguía reclamandole por cualquier cosa que haya pasado o dicho en ellas, buscando alguna forma de alejarme y no enamorarme, pero no pude, tan sólo hasta ahora llevo más días sin hablarle ni buscarlo pero eso sí extrañandolo mucho, deseando ver esa sonrisa que me cautivaba cada vez que yo llegaba a su casa y me abría la puerta ó esa voz de niño consentido que me fastidiaba y me enamoraba ó cuando me pedía tontamente que le hiciera "arrumacos", era tan consentido y yo tan fascinado consintiendolo.
Odio con todo el amor que le tengo pensar así en el, y no ser capaz de hablar de él sin sentir ese sentimiento tan fuerte que creció en mi corazón.

lunes, 28 de octubre de 2013

http://www.youtube.com/v/ngxbwLYC1bw?version=3&f=videos&app=youtube_gdata

domingo, 23 de diciembre de 2012

Pasion por el futbol


Era la fecha de un partido de la selección Colombia en eliminatorias para el mundial, Camilo como siempre preparado para verlo en su casa, su novia lo dejaba solo a ella no le gustaba el fútbol  a mí tampoco pero me encantaba pasar tiempo con él, ya lo había acompañado no solo a ver fútbol sino también lo acompañaba cuando tenía algún partido por jugar, aunque me tocara aguantarme todas esas palabrotas que decían cuando jugaban, y hacerme pasar por heterosexual cada vez, sacando una excusa diferente para no jugar con ellos, hacerme el que iba a verlos jugar por desparche, no porque me interesara verles las piernas o el culo paradito y delicioso que tenía más de uno. Algunas de las novias, iba de vez en cuando, a algunas si les gustaba el fútbol y se vestían también con los uniformes de los respectivos equipos, muchas se veían sexys; cuando iba la novia de Camilo, ella era de las más bonitas, y le tocaba verse muy bien ante las demás, pues más de una le tenía ganas a Camilo, todas ellas sin pensar si quiera con quien era que más se divertía y celebraba los partidos que tenía. En esta oportunidad ella no había querido acompañarnos, dijo que prefería visitar a la familia o  irse de compras; yo encantado que ella no estuviese, porque así podría tener una tarde de fútbol como me gustaban.
El partido comenzó, como era de esperarse al principio todo era lento y no pasaba nada emocionante, al principio le puse un poco de atención al partido, pero como me sucedía siempre que tenía ese tipo de plan, yo resultaba poniéndole más atención a la entrepierna de su jean, a la que siempre llevaba su mano cuando pasaba algo que a él le causaba emoción, yo me confundía, porque cuando le ponía un poco de atención al partido, las faltas que se cobraban con barrera, me causaban mucho morbo, y no sabía que era más interesante de ver, si una barrera de jugadores deliciosos agarrando sede de la cintura o protegiéndose el paquete; o, ver a Camilo haciendo esos mismos gestos como si el balón fuese a saltar de la pantalla. El partido avanzó en medio de algunos acercamientos de ambos equipos, que para mí dicha provocaban que  algo creciera en el pantalón de Camilo, y eso era algo que a mí me encantaba ver y sentir,  y ya pronto estaría por cumplirse los 45 minutos del primer tiempo, y ese receso, era una oportunidad perfecta para dejar fluir toda esa pasión del fútbol.

El árbitro central hizo sonar el silbato, anunciando la culminación del primer tiempo; un partido que hasta el momento el marcador se mantenía 0-0, ese silbato también era una señal para Camilo y para mí, ya conocíamos la rutina y sabíamos que hacer en ese instante, él volteaba a verme, se acercaba a besarme mientras se desabrochaba su pantalón y lo bajábamos hasta las rodillas, o a veces él se bajaba el pantalón y yo lo ayudaba con el bóxer, para ver como su verga se erguía de forma automática, mostrando su imponencia y deseos de ser lubricada; en esto yo ya me estaba preparando y tenía bastante saliva en mi boca, que me dejaba el beso que nos habíamos dado segundos antes, dirigía mi boca hasta su verga, abrazándola con mis labios totalmente y comenzar a chuparla desde la raíz hasta la punta; mientras me ponía a sus pies arrodillándome, estando más cómodo para tragarla toda de un solo bocado, esa verga me encantaba, y la chupé, lamí, mamé, me atragante con ella, no podía dejar de hacerlo esa verga era de exquisita proporción, con unas venas a las que parecía no caberle una gota más de sangre por ellas. Yo recorría esas venas con mi lengua, mientras que con mis labios disfrutaba cada uno de sus centímetros, de arriba a abajo y viceversa, chupándola de la forma que según Camilo ninguna de sus novias lo hacía.
Me agarre de sus muslos mientras él me tomaba de la cabeza, para que yo no dejase de mamarla, yo con más fuerza seguía mi consumo de verga, lubricándola con mi saliva, chupando sin cesar, intentando con mis labios y lengua llegar hasta sus huevas, que eran las únicas que me tentaban a sacar ese tetero de boca.
La tome por la mano, para masturbarla un poco mientras me deslizaba por sus huevos, lamiéndolos y saboreándolos, ellos se adueñaron de mi lengua y boca por un buen momento, y su verga de una de mis manos, dejándome la otra libre para acariciar sus piernas y nalgas de futbolista que tanto me gustan,  que incluso cuando Camilo tiene pantalón o sudadera provoca perderse en su entrepierna disfrutando todo lo que tiene ese gran paquete. Ya al momento de calcular que el receso se acabaría y empezaría el segundo tiempo del partido, volví con mi boca  a atragantarme de esa verga, ahora chupándola con mas ímpetu, queriendo obtener de ese manantial el fruto de lechita caliente que tanto me gusta, el ritmo de la mamada lo volví más acorde a lo que yo quería conseguir, obviamente que Camilo también quería lo mismo y se dejaba complacer totalmente, y me tomaba de los hombros para mostrarme su satisfacción y también para que al momento justo apretármelos y yo darme cuenta que era el momento de mi recompensa y disminuir la velocidad para disfrutar con mi lengua como su leche fluía con tal fuerza por los respectivos conductos en la verga y me inundaban la boca de  su semen calientico y espeso que saboreaba como el mejor manjar, sin dejar desperdiciar ni una sola gota, no retiraba mi boca hasta sentir que ya no estaba fluyendo más su semen, luego si sacaba esa verga de mi boca y limpiaba con mi lengua cualquier residuo de saliva y esas ultimas gotas que escurren al final.
Él se levantó, fue por unas cervezas, pero antes de tomarlas me dio un gran beso, siempre le gustaba sentir el sabor de su semen en mi boca después de una buena mamada; luego destapaba las cervezas, tomaba un buen trago y se acomodaba para el segundo tiempo, esta vez el jean ya le estorbaba así que se quedó con la pantaloneta del mismo uniforme que tenía la selección en ese día. Sonó el silbato anunciando el comienzo de la otra mitad del partido, lo que haría que Camilo volviera a concentrarse en el fútbol, yo por mi parte aunque no me interesaba quienes ganaran y como, si me beneficiaba de un buen resultado. No faltó mucho para que Colombia hiciera el primer gol, aunque preciso en ese instante yo estaba distraído mirando los vellos de sus piernas, y pues claro me asustó cuando saltó gritando el gol, y cantándolo a todo pulmón, le compartí su alegría interesándome en como fue el gol; él ya sabía que yo a veces me distraía morboseandolo y no le importaba, simplemente cuando yo me mostraba interesado pues me explicaba, y me metía en el cuento del fútbol; la alegría del triunfo momentáneo estaba dando sus beneficios ya que a mí me abrazaba y me llenaba de besos.
Seguimos tomando más cerveza y mirando el partido, pues ahora el otro equipo estaba atacando con mayor fuerza, lo que me produjo un mayor interés en el partido, estaba viendo un partido con emoción y buen fútbol y no lo que nos tenía acostumbrado los antiguos partidos de Colombia, mucho toque y nada de nada; a mí me encantaba cuando los partidos iban bien porque mi recompensa al final era súper. Faltando 10 minutos para finalizar el partido, Colombia metió otro gol, esta celebración ya no me cogía desprevenido ahora yo también lo celebraba, claro sin dejar de pensar en que ya faltaba poco para acabarse el partido, Falcao me estaba dando una tarde de fútbol como me gustaban, y que tanto esperaba desde que Camilo me pidió que lo acompañara.
El partido terminó 3-0, la emoción de la victoria sobresalía de aquella pantaloneta azul, yo no podía esperar más mi trofeo, Camilo se levantó y se arrodilló frente a mi sobre el sofá en el que estábamos sentados, dejando su paquete frente a mi cara, se quitó la camiseta y como sabia lo mucho que a mí me gustaba su torso, me tomó de las manos y las llevó hasta su pecho, yo de inmediato lo acaricié, mientras el me quitaba mi camiseta y se agachó para besarme mientras nos acabábamos de desnudar, al terminar de hacerlo, me levantó y me alzó para que yo me abrazara de su cuello y de su cintura con mis piernas, me llevó hasta un sillón, donde dejo reposar mi espalda, estirando mis piernas formando una gran V, acercó ahora su verga  tanteando con ella el culo donde iba a entrar, me escupió mientras veía como me dilataba y miraba excitado como mi culo le decía que sería bien venido, se acomodó mejor para ahora si penetrarme en forma lenta disfrutando de ese caluroso hogar para su verga, una vez que sintió que la había metido toda, me volvió a alzar, asegurándose de tener el control absoluto sobre mí, posición que me encantaba ya que me mostraba la fuerza de mi pareja, Camilo se movía bastante bien cuando me alzaba y si se cansaba de la posición volvía a poner mi espalda sobre algún mueble y así concentraba toda su fuerza en darme verga, en este día me mantuvo un buen rato en V, mientras que me besaba las piernas, su cara denotaba la alegría del triunfo de Colombia y aunque no era ninguna final de copa, yo estaba recibiendo toda la gloria, sacó su verga un momento tan solo para darme la vuelta y arrodillarme sobre el sillón poniéndome en cuatro y penetrándome de nuevo, esta vez no con deleite, ahora era con total arrechera, esa verga que me empujaba con tal fuerza que si el sillón no estuviese contra la pared, seguro se hubiese volteado. Cuando me tenía en esta posición sacaba su verga en algunos momentos para darme merecidos latigazos con ella, los cuales me encantaban, me hacían sentir lo dominado que estaba ante esta delicia de miembro. Me dio verga sin piedad haciéndome gemir de placer. Ya cuando tenía ganas de venirse me acostó sobre el sofá, sentándose sobre mis muslos, masturbándose con una mano y con la otra masturbándome, esto hacia que yo me viniera mas rápido, me encantaba la mano que me daba; me vine con mucha fuerza; al verme venir él lo hizo también, con la misma fuerza que lo había hecho en mi boca, su semen ahora se derramaba sobre mi cara, mi cuello y mi pecho, sus últimas góticas fluyeron sobre mi ombligo.
Camilo se levantó, buscó algo para limpiarme, nos vestimos y salimos a encontrarnos con su novia que nos estaba esperando en el centro comercial.



miércoles, 18 de julio de 2012

Detonante


Para el sábado 19 de julio, Wilson quería hacer una reunión en el apartamento y tomar un poco con sus compañeros de trabajo, entre los que estaban, Sandra, su prima, Rosa, una manicurista y otros de los empleados de la peluquería. Yo sabía que iban a tomar mucho y escuchar música, aunque no era de mi total agrado ese tipo de reuniones, pues se ponían a hablar de cuestiones de la peluquería, del trabajo que habían tenido en esa semana, o bueno Wilson se ponía a hablar de sus proyectos y sus historias de vida, que generalmente eran las mismas, y lo mas harto para mi era que la música que les gustaba escuchar era vallenato, merengue y salsa, que son los ritmos que menos me gustan, una de las grandes razones por las que no me gustan, es porque no sé bailarlos. Llegó la hora de la reunión, llegaron los invitados, el trago estaba listo, muchos me conocían porque yo era el encargado de llevar la contabilidad de la peluquería, y como el novio de Wilson le ayudaba mucho con el apartamento y también en el trabajo, aunque él a ratos intentó aparentar que éramos tan solo amigos sus compañeros sabían desde hace rato quien era yo, en especial su prima que era su alcahueta y Rosa que era una gran amiga para mi. Wilson como siempre los saludaba y hablaba con ellos, haciéndose ver siempre como alguien que es un gran líder y no un jefe, pero no pasaba de verse como alguien que simplemente quería mantener la imagen de ser superior ante sus empleados. Comenzamos a tomar mucho ron con Coca-Cola, era la combinación que a la mayoría nos agradaba y pues la preferida del jefe, así que nadie mas iba a decir algo por que solo había esa opción, y pues como eran bien tacaños los empleados, pues tomaban lo que les dieran así no tenían que ponerse a traer mas trago por su cuenta, algo típico de ellos era que les gustaba tomar sin gastar un peso de su bolsillo.

La reunión avanzó en medio de mucho trago y música, aunque no todos estaban tan alegres, yo disimulaba mucho mi aburrimiento, lo único rico de la noche era tomar, y como la música no me gustaba ni sabía bailarla, prefería quedarme sentado hablando con el que tuviera mas confianza. Al rato Wilson me dijo que vendría un ex, un muchacho que había conocido un años atrás, estaba de viaje y había llegado ese día a la ciudad, vivía bastante cerca y se hablaron para que viniera a la reunión; a mi no me gustó mucho la idea, aunque no se lo hice saber, solo disimulé y le dije que no había problema, algo bueno era que tenía la oportunidad de conocerle a otro ex, esperando que con este me dejara una mejor impresión que el otro ex que le conocía. Gustavo, como se llamaba el chico, llegó al momento que Wilson me contó la noticia, era muy lindo, parecía de buen cuerpo, una cola que provocaba cositas, joven de 19 años, muy tierno, y muchas otras cosas que comencé a comparar enseguida conmigo. También pude darme cuenta que a Wilson le gustaban mucho los muchachos jóvenes, recién salidos del cascarón, a el chico lo había conocido de 18 años pero su otro ex se lo había espantado, a mi me había conocido de 20 años y pues a pesar de todas las cosas que había hecho ese ex para que yo me alejara, yo seguía firme con Wilson, llevábamos 9 meses de relación, de los cuales 3 meses llevábamos conviviendo. Aunque mi relación estaba fuerte y Wilson me quería mucho, yo no pude evitar seguir comparándome o mejor dicho sentirme muy poca cosa al lado de ese chico, yo no me sentía lindo y a él lo veía muy lindo, yo no estaba estudiando en una universidad y él ya estaba acabando su carrera, yo aunque trabajaba para Wilson no estaba en la mejor posición económica y él parecía que estaba súper estable económicamente, en fin yo buscaba cualquier detalle para compararme y siempre salía perdiendo. Mientras lo detallaba aprovechaba para tomar mas, manteniéndome un poco alejado de la conversación que tenía Él y Wilson, yo hablaba con Rosa que me decía que aprovechara la noche, y que no me preocupara por Gustavo que yo era el novio de Wilson y pues si estaba conmigo era por algo, que yo era mas bonito que ese muchacho, y que tenía muchas cosas que a él le faltaban, cosas que a mi me entraban por un oído y me salían por el otro, también ella intentaba sacarme a bailar, no quería que me quedara sentado todo el tiempo, sabía q1ue si lo hacía el trago me iba a coger duro, después de muchos intentos por fin lo consiguió, salí a bailar un merengue bien suavecito sin tanto complique para bailar, no sé si porque yo ya había tomado mucho o porque estaba cansado de que me rogaran para bailar.

Algunos de los empleados ya se estaban yendo para sus casas, lo que hizo que Wilson estuviese con los de su total confianza, eso hizo que ahora me sacara a mi a bailar un vallenato que me había dedicado desde hace meses, esta vez no me hice del rogar, no podía desairar a mi novio delante de un ex de él, eso me haría quedar muy mal, yo prefería hacer el oso bailando un vallenato, que quedar como un aburrido ante su ex, aunque creo que eso ya lo había conseguido desde que nos presentaron, pues no baile sino con Rosa unas pocas veces; con Wilson bailamos y hablamos, me decía que le alegraba que yo no me incomodara por la presencia de Gustavo, yo tan solo fingía la sonrisa y hacía que no pasaba nada, cuando por dentro yo estaba que me mordía de la rabia de ver que ese chico era mejor que yo en muchos aspectos. Acabamos de bailar y me senté mientras que Wilson sacaba a bailar a su prima; momento que aprovechó Gustavo para acercarse y hablar conmigo, me habló de lo mismo que Wilson, esperando que yo no estuviese molesto por que él estuviera en esa fiesta, yo le sonreí y le dije que no pasaba nada, hablamos de otras cosas, de la música tan harta que estaba para mi, tomábamos mas trago, en fin yo ya estaba tranquilo, sentía que podía disimular mejor lo que estaba sintiendo durante el transcurso de esa reunión.

Se iba haciendo mas tarde y marido, o lo que fuese, de Sandra, le comenzó a dar sueño y como ella no tenía ganas de irse para su casa, que era a pocos metros de donde estábamos, le dijo que se acostara un momento en un sofá-cama que teníamos en la habitación, cosa que Wilson autorizó previamente, pues estaba muy contento echando chistes malos con ella. Rosa, Gustavo y yo hablando aparte, Rosa me ayudaba haciendo conversación sobre su vida y todo eso, y cada cosa que yo escuchaba que había hecho él, estaba haciendo y/o tenía planes de hacer, me hacía sentir peor, pues en ningún momento dejé de compararme; mi excusa en muchas ocasiones de la conversación para evadir ciertos temas era ir a servir mas trago o la típica de tener que ir a orinar. Llego el momento que Gustavo dijo que se iba ya para la casa, ya era como la 1 de la mañana y pues aunque estaba cerca a su casa, no quería demorarse mas, muy amablemente Wilson se ofreció a acompañarlo, a mi no me parecía buena idea, pero no iba a decir nada, así que me despedí muy cortésmente deseándole una feliz noche y pues que en todo le fuera bien.

Cuando ellos salieron del apartamento, yo entré al baño para mojarme la cara y luego me quedé en la sala un momento intentando hablar con Rosa, por que no podía dejar de pensar que los había dejado solos, y que ese chico era mas bello que yo, pero entonces comencé a sentir que no debía dejarlos solos, así que me levanté, salí del apartamento, fui hasta la puerta del edificio donde vería si estaban cerca o no, ya cuando estaba afuera miré para ambos lados de la calle, volví a mirar para un sitio que me llamo la atención, reconocí a Wilson caminando al lado de Gustavo, estaban cruzando una avenida, ya iban lejos pero alcancé a darme cuenta en el instante en el cual Wilson abrazaba a Gustavo, los celos fueron enormes en ese momento, no quise ver mas, entre llorando al edificio, Rosa me estaba esperando en la puerta del apartamento y apenas me vio llorando me consoló, ella sabía que yo me sentía mal por la presencia de Gustavo, le dije que me acompañara que no quería estar solo, no me sentía bien, me sentía muy defraudado, me sentía engañado por la persona que yo amaba, sentía que todo lo que él me decía, que me quería y mi que me amaba, que yo era lo mejor en su vida, eran solo mentiras. Wilson no tardó en llegar, al verme llorando me preguntó que me pasaba, yo no le hablé amablemente, le decía que si para él era mas importante ese muchachito que se quedara con él, pero que no tenía que hacerme eso, que yo me había entregado totalmente a él. Rosa tan solo trataba de calmarme, yo estaba histérico, pero Wilson le dijo a ella que se fuera y que me dejara solo, que tan solo era una pataleta ya que yo había tomado mucho y estaba mas que cogido por el alcohol; ella le hizo caso y se fue, en ese momento yo me desesperé, no quería estar solo, no quería que me quitaran a la única persona que si quería estar conmigo esa noche. Hubo un momento en que vi como Wilson despedía a Rosa cerrando la puerta del apartamento, sentía como me quitaban a la única persona que podía estar conmigo en ese momento, yo no quería quedarme solo, o bueno, no solo con Wilson, él se me acercaba me calmaba diciéndome que todo era una confusión, que me acostara a dormir y que después que se me pasara la borrachera hablaríamos y aclararíamos lo que había pasado; yo lo rechacé, le dije que me dejara solo, que no quería estar cerca que él, él se cansó de todo y se fue para la habitación, dejándome solo en la sala.

Estuve acurrucado en el tapete, otro rato sentado en algún sillón, tomando el poquito de ron que quedaba; estaba triste, pensando en lo solo que me encontraba, enseguida volaron hacia mi imágenes de mi vida en los cuales la soledad era la gran protagonista, recordaba como en tantos momentos importantes para mi, tuve que estar solo porque mis padres estaban muy ocupados trabajando, que tuve pocos amigos porque me sentía muy extraño en el mundo de ellos, y que a pesar que había tenido buenos amigos, siempre se habían ido de mi lado; pensaba que aun en la iglesia cristiana había tenido muchos momentos de soledad, mientras recordaba todo eso pensaba que ahora mi novio me dejaba solo, mi novio me había quitado a mi mejor amiga y también era otra persona que en los momentos que mas necesitaba de alguien , no estaba. Mi cabeza comenzó a llenarse de soledad, ahora era algo mas aparte del complejo de inferioridad que tuve toda la noche con respecto a Gustavo, complejo que en la soledad se fue incrementando, ahora eran imágenes de mi niñez y adolescencia en las que me sentía inferior a los pocos amigos que tenía, a mis compañeros de la escuela y del colegio. En cuestión de segundos pasaban mil imágenes por mi cabeza, yo intentaba controlarlas pensando en Jesús y sus enseñanzas, yo había entrado a la iglesia cristiana un día después de conocer a Wilson, ya sabía mucho de la biblia pero no encontraba algo que diera alivio a mi soledad, y los pensamientos de soledad, de inferioridad, de patito feo, de no ser alguien a quien pudieran amar, estaban rodeándome, encerrándome en una esfera de sombras, y aunque yo podía ver perfectamente lo que había a mi alrededor, pues la luz de la sala la mantenía prendida, veía los vasos de tragos, las colillas de cigarrillos que había fumado Sandra y algunos de los empleados de la peluquería, yo me sentía totalmente rodeado por sombras que me lanzaban pensamientos de soledad, otras me lanzaban mas pensamientos diciéndome que yo no podía ser alguien en la vida, otras que me decían que a mi nadie me quería; todos estos pensamientos llegaban con las mismas voces e imágenes exactas de las personas que muchas veces me hicieron sentir mal, amigos y familia, muchos en algún momento me habían hecho sentir lo peor de este mundo y ahora estaban volviendo a hacerlo.

A pesar de todo el trago que había tomado no sentía sueño pero mi cuerpo se estaba adormeciendo, me sentía totalmente lucido pensando y recordando tantas cosas, pidiendo a Jesús que viniera y me rescatara de las sombras, o a mi Papi que me protegiera como un ángel de la guarda, ya que él había muerto días después de haber conocido a Wilson, pero nadie venía en mi auxilio, yo tenia que tomar fuerzas por mi solo, aun en un momento así tenía que estar solo, tenía que luchar contra mis propias sombras solo, pues me llené de valor, me levante de la sala, le dije “no mas” a las sombras, “no voy a permitir que me sigan haciendo sentir mal”, esta es mi vida y yo decido que soy y que no, entonces fui para la cocina, tomé un cuchillo, el mas grande, y lo empuñe contra mi muñeca izquierda, las lagrimas se me salían al ver que estaba tomando el valor por fin para hacer lo tanto había anhelado años atrás, yo no quería hacerlo pero tampoco quería detenerme, entonces esas mismas sombras que me estaban haciendo sentir solo, feo, inferior a todos los demás y nada amado, comenzaron a enviarme imágenes de tantas veces que desee la muerte, cuantas veces quise tener el valor para quitarme la vida. Yo tenia mi vista enfocada tan solo en una cosa, el cuchillo sobre mi muñeca; mientras que recordaba tanas cosas apreté mas el cuchillo y comencé a cortarme, sentía algo de dolor, el alcohol estaba haciendo su parte como analgésico, aunque era algo que no quería hacer lo estaba haciendo y no me iba a detener, seguía pensando en Jesús y tan solo le pedía perdón, le decía que esperaba que me recibiera al otro lado, que aunque yo supiera que no estaba bien lo que estaba haciendo me perdonara, que no me iba a detener, eso era lo que yo necesitaba, mi alma necesitaba ese descanso, le pedía a mi Papi que me ayudara a pasar a mejor vida, que me cuidara en todo momento, que si él me estaba viendo que por favor no me dejara solo. La sangre comenzó a gotear, para mi era increíble ver mi sangre de esta forma, pero ni aun eso me hacía retroceder, ya también me dolía un poco mas, me ardía, y yo seguía con mi mente pensando en Jesús y diciéndole “perdóname pero no voy a detenerme”, siempre me habían enseñado que lo que estaba haciendo no tenía perdón, pero yo esperaba que por el amor que siempre decían que él nos había tenido, pudiese encontrar un perdón, las imágenes seguían en mi cabeza, las sombras seguían rodeándome, no se detenían, al contrario, parecía que la sangre las alimentaba, ahora mi sangre no salía por góticas, ahora ya era un chorro, sentía que mi preciosa sangre se estaba derramando y yo todavía no sentía desfallecer, entonces seguía cortando, quería que alguien me detuviera, pero no quería ser yo ese alguien, pero yo estaba solo, mi novio estaba en la alcoba durmiendo mientras que yo estaba en la cocina quitándome la vida. La sangre que estaba perdiendo ya era mucha, podía ver como el charco de sangre salía de la cocina para la sala, la sangre corría, mostrándome un rio rojo de mi sangre, se veía tan hermosa y me daba tanto pesar que mi sangre estuviese derramándose de esa forma, ya me sentía sin fuerzas, no quería cortar mas, ya las sombras estaban desapareciendo, tan solo me sentía muy cansado, quería dormir, solté el cuchillo lo dejé en la cocina y me fui para la habitación, me acosté al lado de Wilson, dejando mi brazo hacia un lado, para no manchar el tendido y poder dormir esperando no encontrar un nuevo amanecer.

Abrí los ojos, recordé al instante todo lo que había hecho la noche anterior, miré mi mano, la podía mover, me levanté un poco para ver quienes mas estaban durmiendo en la habitación, estaba Sandra y su marido, también estaba Rosa para sorpresa mía, ella nunca se había ido del apartamento, pensé en toda la sangre que había en la cocina y en la sala, no quería que al levantarse ellos fuesen a encontrar ese reguero y tener que darles explicaciones a todos, así que fui inmediatamente a buscar un trapero y limpiar lo que mas pudiese, hice lo que pude sin hacer ruido y volví a la cama, cuando me estaba acostando, Sandra se despertó y llamo al marido, Wilson también se despertó, yo me hice el dormido inmediatamente, cubriendo mi brazo para que nadie notara la herida, ellos se organizaron rápidamente y salieron, Rosa y Wilson siguieron durmiendo . Como a las 9 de la mañana del 20 de Julio, ellos se levantaron se organizaron un poco y se fueron para la peluquería, intentando no hacer ruido para no despertarme, yo seguía fingiendo que estaba dormido, aunque me sentía muy agotado no podía dormir. Como a las 10 de la mañana llegó Rosa a preguntarme que iba a desayunar, Wilson iba mandar comprar algo, yo le dije que no, le pedí que me llamara a Wilson, que fuese lo mas discreta posible en decirle que viniera a verme que tenía algo importante para hablarle, ella pensó que yo le hablaría de Gustavo, en ningún momento alcanzo a ver los charcos de sangre que yo no había alcanzado a limpiar de la cocina, tampoco le dejé ver la herida, así que ella fue a hablar con Wilson, no sin antes recomendarme mucho que no terminara con él, que no hiciera una locura, algo de lo que me pudiese arrepentir; para mi esos consejos eran los que necesitaba cuando me quedé solo pero en eso momento ya era tarde. Llegó Wilson a la expectativa de lo que le iba a hablar, pero también muy preocupado por mi desayuno, yo le pedí que se sentara, que tenía algo importante para hablarle, pero las palabras no me salían, solo le pude decir, “Wilson, creo que una imagen habla mas que mil palabras”, enseguida le mostré el brazo, con mi herida totalmente abierta pero sin derramar mas sangre, él se echó a llorar inmediatamente, no sabía que decirme, aunque le era difícil hablar con ese llanto, le pedí que se calmara, que yo necesitaba de su ayuda, él lo hizo de la forma mas valiente que pudo, me ayudó a ponerme algo de ropa para llevarme al centro medico, en el camino me recordaba cuanto me amaba, que cuando vio mi herida sintió como la persona que amaba casi se muere junto a él y no había hecho nada, se sentía culpable por traer a Gustavo a la reunión, yo le decía que no se culpara, que lo de Gustavo no era la razón ni el motivo, tan solo había sido un detonante.